Está la luz en el universo
y la llama contraida en tu mirada;
los astros en esa galaxia llamada Piel
y el sistema de nombre Rostro.
Están los planetas que giran
alrededor de tus labios
atraidos por la gravedad de tu belleza.
Luego el bosque de aromas,
las casas sin muros,
las urbes de gente
y tu reino: la Noche.
Está un palacio hecho de flores,
una reina que absorve el infinito
cual agujero negro.
Lo único que falta
es el caballero, ahora inmóvil,
porque sus huesos le prohiben combatir.
En tiempos en que la tecnología nos carcome, este blog intenta demostrar como un poeta que sabe sobre metáforas ignora todo sobre computadoras.
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1 de enero de 2007
20 de diciembre de 2006
DELIRIO
Estiro la mano buscando la tuya,
encuentro aire.
Volteo la mirada pero no estás,
te has ido, desapareciste;
y tu risa me abraza,
me asfixia.
Veo en la calle tu imagen...
junto a un hombre que desconozco:
lo abrazas y lo besas.
Tu sonriza aprieta alrededor de mi cuello.
El néctar, producto de nuestras noches,
se esfuma,
evaporándose con lentitud ante mis ojos,
yo nada puedo hacer.
El sonido de tus labios
en los oídos de otros.
El roce de tus labios en sus mejillas.
La suavidad de tus manos en un cuerpo que no es mío.
Mi locura en mí mismo,
la rabia en impotencia.
El calor,
los golpes,
la sangre...
Las caricias en mi mano
me obligan a abrir los ojos:
y es mi habitación,
y soy yo,
y eres tú, tan bella
que tengo miedo de ser reemplazado.
encuentro aire.
Volteo la mirada pero no estás,
te has ido, desapareciste;
y tu risa me abraza,
me asfixia.
Veo en la calle tu imagen...
junto a un hombre que desconozco:
lo abrazas y lo besas.
Tu sonriza aprieta alrededor de mi cuello.
El néctar, producto de nuestras noches,
se esfuma,
evaporándose con lentitud ante mis ojos,
yo nada puedo hacer.
El sonido de tus labios
en los oídos de otros.
El roce de tus labios en sus mejillas.
La suavidad de tus manos en un cuerpo que no es mío.
Mi locura en mí mismo,
la rabia en impotencia.
El calor,
los golpes,
la sangre...
Las caricias en mi mano
me obligan a abrir los ojos:
y es mi habitación,
y soy yo,
y eres tú, tan bella
que tengo miedo de ser reemplazado.
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