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12 de noviembre de 2012

BIPOLARIDAD

En la mañana un arrebol
se apodera de tus ojos.
Por la tarde los relámpagos se presentan

9 de diciembre de 2006

TORMENTA

El corazón de las montañas
se regocija con la niebla
cuando los gigantes del cielo
se golpean mutuamente y derraman
su sangre en millares de gotas.

Durante la noche aullan
los lobos del árbol
para mantener su territorio.
También aulla el viento
y derrota a las hojas salvajes.

Vuelan las dagas sin filo
hasta el hogar de hombres y bestias:
recubren el piso unidas
para formar puentes
de insectos perdidos
en medio de lagos.

El cielo se queja de las heridas
que llegan hasta el suelo.
Y las olas rocosas tiemblan
desde la más profunda caverna...

Entonces mi cuerpo se sacude
y mis pupilas revientan
porque tú,
con tu soberbia de Diosa,
te has dignado a mirarme.

Para A. G. S. O. M. con todo mi cariño.

24 de junio de 2006

NACIMIENTO

Primero la tarde,
la copiosa lluvia veraniega,
luego la noche de semillas intactas.

Insectos vivarachos aflojan
los músculos fornicando unos con otros.
El ritual cesa
pasado el mediodía siguiente;
a la luz se ven alas esparcidas
y cuerpos mutilados,
pero seres con vida
viajan entre las semillas, apenas se abren.

Las torres de verde color
se llenan de nieve minúscula;
vuela el polen del macho a la hembra
con cantos que zumban,
la tarde regresa de nuevo.

Del suelo emergen los tallos de rosas,
narcisos, cientos de flores.
Ocupan la tierra,
destierran al pasto,
van creciendo con bellas formas:
curvas marcadas por el paso del viento;
con delicada tersura,
omnipotente encanto.

Sonríen las hermosas niñas,
complemento de la tosca hierba,
coqueteando con plantas y árboles,
frutos y vegetales.

Atraídos con fragancias exóticas
los bichos son atrapados
por ninfómanas flores,
damas de porte elegante
que llevan veneno en vez de néctar.

Terrible es la matanza,
las flores son muchas, de distintos colores.
Sus figuras, delicadas
y su mirada atrayente;
cada una con alma especial...

DECISIÓN ERRÓNEA

La risa, el banquete,
la nota de flauta.

En la sala de baile
los mantos purpúreos entonan
el canto de muerte.
La lanza ha roto el cuerpo
mientras la espada
abraza el cadáver.

El arpa, el laúd,
melodía de violín.

El vino eufórico
se escurre entre el lino rasgado
y la columna herida.
Un grito sin voz
acaricia la seda apagada
mutada del prado verde
a un río de magma.

La danza, la diva,
el cortejo de hombres.

La fuente de pie,
inmóvil su gesto,
dio de beber al borracho
y no al sediento.
La burla de uno invierte
la suerte del otro
y el cortejante de sano juicio murió.

17 de junio de 2006

IMPERIO

El mechero alumbra la alcoba
de la reina en el ocaso.
El horizonte se apaga
y la vista brilla con el ansiado
resplandor rojo en la frontera.

La llama tiembla
con el soplo del viento;
trae calor y luz
al hogar de la dama;
efímero sueño de lumbre.

Un mechero alumbra la tienda
del general en campaña.
El horizonte, cubierto de hombres
marchando al campo enemigo
ocultos por la sombra.

Las llamas envuelven
los cuerpos dormidos;
traen muerte y dolor
al hombre más débil;
terrible manto de fuego.

El sol alumbra el imperio naciente
formado con lazos de sangre
por hombres leales a la Belleza que reina.
Se hizo en la noche una nueva frontera
que avanza siempre, lenta,
hacia la autodestrucción.

CONQUISTA

¡Esa mirada!

El ave pasea dando vueltas
asechando a su presa;
su paso liviano,
finura en sus miembros.
Las plumas verdes, moradas...

¡Esa mirada!

Sus ojos cafés me miran un segundo,
basta eso para conquistarme.
Lo sabe,
por eso se aleja con la victoria:
ver su vuelo fértil
sobre el crepúsculo rojo:
un río que corre
partiendo la roca y el viento.

¡Esa mirada!

Soy su esclavo,
estoy perdido;
regresa para salvarme
de mi locura pero llora.
¡Ave de Paraíso... Faisán!
¿Qué rescate me das al cautivarme
con agua en los ojos de llanto, de risa?
¿Cuál es mi fin?
¿Dónde termina el río y comienza el mar?

¡Esa mirada!

Los subditos me espían,
estoy preso, cerca de ella,
las torres me impiden el paso
y comienza la batalla por la corona.
En el trono espera el Ave Reina.

¡Esa mirada!

Lluvia siniestra de piel clara,
lluvia humana de rizos teñidos,
lluvia escarlata ansiada por hombres,
lluvia verbal de aristócratas degradados,
lluvia de sangre derramada por sus coqueteos.

¡Esa mirada!

DESPRECIO

En medio de la niebla
me vi muerto, eludido,
con la noticia de mi soledad
en primer plano.
Entonces debí ascender al firmamento,
pero estaba atado a las gemas de la Tierra:
¡adoro las Esmeraldas!,
ese brillo calmado y paciente
que alumbra la delgada imagen.

Tampoco me atrevía a entrar
en la jungla de colores
por miedo a perderme en sus encantos.
Permanecí sentado en el vacío
esperando el momento de morir
y volver al suelo.

Al alzar la mirada...
¡un golpe directo al sistema nervioso!
Sólo así desprendí mis pies
y avancé con cautela
mirando al cielo nocturno,
a esa negrura que absorvía las estrellas.

Fue un ave de gran tamaño
la que guió mis pasos fuera del paraíso
para abandonarme en el desierto.

DEFINICIONES

Cuando nace es Princesa,
luego Musa y Reina;
al ser madre, Diosa.
La verdad es un ser simple
llamado Mujer.

Simpleza:
Se escriben poemas,
se suspira a su paso,
prometen cielo, tierra y mar,
pero la dama sólo pide comprensión.

Anhelo:
El hombre desea lo superior
y lucha por conseguirlo;
la mujer espera al ganador.

Juventud:
De la tierra nace la semilla
y crece hasta alcanzar el cielo...
más bien "le bajan la luna y las estrellas".

Vanidad y Dinero:
Siempre amó a las mascotas,
sobre todo a los conejos
por su belleza y elegancia.
Cuando fue grande quiso tener una vida igual...
encontró trabajo de "Conejita".

Lujuria:
Se llamaba Hija de Venus
la niña hermosa tendida en el suelo,
rasgada la ropa
manchada de sangre;
Hija de Venus, del amor y los placeres.

Esclavitud:
El día de su boda lloró...
ya no podría divertirse más.

Reina de Corazones:
Gobierna los corazones de otros
porque el suyo lo cambió por belleza.

Interés:
-¿Quién es ese hombre escaso de elegancia
y belleza que pretende mi mano?
¡Corredlo! -dijo la reina.
-¡Es el hombre más rico del mundo!- exclamó un conde.
- ¡Ah! Entonces llevadlo a mis aposentos
para tratar de política.

Gobierno:
La Bella en el trono ordena
a la Bestia de su marido.

Expiación:
Entró a la iglesia con amplios ropajes
seguida de innumerables damas
que reían y coqueteaban con disimulo.
Al salir el rostro satisfecho
expresa los pecados cometidos...
su alma ya puede ir al cielo.

Fe ciega:
- ¡Adiós mi Vida, mi Cielo,
mi Amor, mi Reina...!
- "Pobre, todavía cree que le soy fiel".

Mortalidad:
La mujer vive más
porque los hombres se matan por ella.

29 de mayo de 2006

MUJERES DE COLORES (VI. Luna)

CREACIÓN


Aspiro con lentitud el calor
esperando la llegada de la noche.
Lo único que necesito
es un poco de tu gélido aliento
para nacer como flor bajo la nieve.

Entonces salto al cielo lactoso
y nado sobre el envés de la luna
y vuelo alrededor del mundo
en mi navío alado mientras tú descansas
recargada un árbol siempre verde.
Luego la noche se va apagando
pero el día no llega.

Los hombres se destruyen en la oscuridad
regando con dolor las plantas,
olvidando los bellos sentimientos,
y nos persiguen a nosotros
que amamos en tiempos escarlatas.

Las furias se desatan
y con ira golpean el suelo
hasta que permanecemos
uno con uno frente a frente,
solos, cual huérfanos,
unidos en la negrura de la nada.

Emana la luz de tu corazón
reflejándose en mis manos pálidas,
sollozas.
De una lágrima el mundo es creado:
el día es bello
porque el sol alumbra a los nuevos seres,
pero la noche es más hermosa
con su perla en el cielo.

MUJERES DE COLORES (VI. Luna)

VASALLO


Recordaba el viejo consejo
y me pregunté si tú eras la elegida:
¿llegaste sola o yo te hablé?
¿Finjo ser un tonto
o me he enamorado sin darme cuenta?
Te alucino.

Los campos no son iguales ahora,
antes verdes, amarillos,
de rojo fuego y a veces grises;
mas hoy, en pleno invierno,
los blancos, azules,
incluso hasta morados, dominan.

Me embriago de alegría por conocerte,
en la noche te llevo serenata
con mi coro de sapos y grillos
esperando seas princesa y me salves,
y no un gato que me coma.

Pero no es sencillo llegar a ti
con la muralla de hombres urgidos
que te rodea.
¿Escalar?
Mejor dar un brinco.
¿Asediar, tumbar?
Prefiero esperar a que seas tú
quien abra la puerta y me invite a entrar.

Tu corona, de plata,
tu piel de nieve,
el cabello es miel,
tus ojos...
son tan hermosos tus ojos.
¿Tengo posibilidad de ser rey?

MUJERES DE COLORES (VI. Luna)

JUZGADO


Vistes negro y blanco
cuando el clima es rojo;
te sujetas al azul y verde
cuando de gris se cubre el cielo.
Me ves, sonríes con malicia:
lanzas tus palabras que caen
como rayos a mi mente.
Tu castigo a mí comienza.

Con el rostro quemado,
aún con brazas,
y el alma redimida por tu amor
avanzo entre la maleza:
te sigo.
La cara rocosa se queja del tiempo.
Mis lentes se cansan de mostrar
las mentiras de hombres.
Mi energía toda es consumida.

En tu brazo derecho pesas al escorpión,
con él colocas mis principios, mis saberes,
mi destreza, mi amor...
Del otros lado está el mundo
con sus peces y cangrejos,
sus centauros, cabras y toros.
Miras la balanza moverse con rapidez,
arriba, abajo, arriba...

Al centro de una planicie
se observa una pareja recostada,
las manos entrelazadas,
la mirada en los ojos del otro.
Está ella y estoy yo.
Es de noche y llueve.

MUJERES DE COLORES (VI.Luna)

MAREA


Me hablaste cuando no miraba,
en el crepúsculo ausente
mientras mis manos hurgaban el suelo.
La conciencia amargada
rechazó por un momento tus palabras.
En la frente un ojo de pavo real
veía tu estado interno,
no hubo mal que me intimidara.

Entendía las palabras como espuma,
pero tu ondínica figura
me hizo comprender mi error.
Erguí mi cuello,
luego me sumergí en el cercano mar
(sin él podría haber muerto),
y escuché.

Cantabas y danzabas.
Me enamoré de ti,
pero estabas lejos, tan blanca,
en el cielo hermoso,
así que estiré mis brazos azules
sin importarme hundir la tierra
e intenté abrazarte cada vez que te aproximabas.

Transcurre el tiempo,
no consigo llegar hasta tu hogar.
Le pediré a las gaviotas me levanten con fuerza,
a las gaviotas, a los albatros;
a las sirenas les pediré una perla,
la más hermosa,
para que cuelgue en tu cuello,
y me darán estrellas y conchas para tu cabello...

Estoy solo,
pero en la noche te observo en silencio
extasiado por tanta belleza,
y escucho tu voz,
que canta, me llama;
un día volaré en el firmamento
o tú nadaras en mi casa.

MUJERES DE COLORES (VI. Luna)

VIVIFICACIÓN


Entre el cielo y la tierra
es risa silenciosa:
infinidad de palabras ahogadas.
Sus ojos sabios lloran lágrimas de zafiro
en su coraza de flores.

Es el crepúsculo,
la balada en medio de la noche,
con el laúd y la flauta,
el arpa y los tambores.
El bosque nos rodea
pues en medio de un claro estamos,
que la danza inicie.

Es ensueño alegórico
de fantasía europea
nacida de capullos inmaculados.
Con el grito de ¡angeltzin, angeltzin!,
le canto al oído:

Eres Luna eterna
que nada en la espuma del cielo,
sueño de mi sueño;
lluvia de sabores dulces,
de estrellas, de gemas;
dueña de los actos que cometo: mi locura.
Tu voz, sonidos de hadas,
acaricia la piel de blanco terciopelo
tan amada por mí.
Tus ojos de agua me someten,
sirena risueña.
Te canto y adoro.
Si el odio hirviera mi pecho
sería por tu muerte
y nacería el aullido
en mis labios dolidos y secos.

Con la suavidad de algodón
sus palabras penetran mi cuerpo,
es más que sueños plateados
de la noche espesa.
Es constante alineación de viejas ideas,
vivir y morir por igual: renacer.
Es sencillez y dulzura
en un cielo nocturno que sabe a gloria.

22 de mayo de 2006

MUJERES DE COLORES (V. Sol)

REENCUENTRO


Del abismo a la cima:
el cabello trenzado me auxilia
después vuela entre montañas
hasta llegar a desérticas tierras.
La arena me ataca.
Despierto.

El Astro Rey golpea mi cuerpo,
es su coraza amarilla
y su lanza escarlata.
Desea alejarme del mar.

Mi mente que divaga
evoca los años de fuerza
cuando los saltos eran vida,
una vida iluminada por rezos.
Decaen las almas mortíferas
intentando apuñalarme:
corre con sus ojos vivos
y su larga cabellera negra;
de la mano me lleva.

De la tierra al mar:
extiende sus ojos negros
y sus mejillas rosadas
adquieren más color.
Sonríe,
su voz se confunde con canto.
Me eleva hasta el cielo diurno.

MUJERES DE COLORES (V. Sol)

METAMORFOSIS


Reanuda labores visibles,
su cabello cortado
le permite jugar con el viento.
Su cuerpo pálido se acopla a la banda sonora
y desfila en las calles multicolores
de masas devoradoras;
el débil corazón se corrompe.

Ha quedado atrás la armonía
del cerebro orgulloso...
No hay respuesta,
evoca, evoca,
cada reminiscencia desaparecida,
todo lazo de espíritu.
No es ella la misma,
la dulce doncella murió.

De regreso a la tierra mi mirada llora,
prefiere de nuevo el mar.
Blanca figura me llama,
ya no es negro el cabello
quemado por el sol.

Palabras pretéritas se cruzan
mientras me libro del dardo arrojado.
Más fuego.
No hay cielo,
son rayos que queman mi rostro.
No hay rezo,
son palabras venenosas
las que intentan transformarme.
Un traslúcido escudo me cubre.

Un colibrí cercano me habla
dando esperanza al cuerpo quemado.
Su néctar mieloso,
traído desde en valle florido,
me permite observar sin ser visto.

Y la dama corre malvada,
la piel de alcatraz,
el cabello terroso,
hacia la gente que adora,
que habrá de coronarle con ritos herejes
y profanación a su cuerpo.

MUJERES DE COLORES (V. Sol)

HIPOCRESÍA


Curiosa la niña obedece al instinto.
Su sangre se excita
en el puerto del este.
Su fama se esparce
sin alcanzar gloria
de la capital a la costa.

Busca a la gente,
su cadera se mueve con ritmo:
le encanta la pasarela,
el aplauso, los gritos...
No conoce su suerte,
su único objeto es ser la mejor.

Viste agresivo rojo,
en las piernas el negro luce,
la piel dorada,
sus ojos, miel.

La noche acaricia sus curvas,
el aliento pide alcohol
para perderse en sentimiento
pues en el fondo es poeta,
su tema, locura y pasión.

Pero de día,
mientras gobierna el sol,
el cabello cobrizo teñido de mil formas,
es suave al contacto,
te atrapa como enredadera.
Y los labios delineados finamente
mienten llenos de furia
a pesar de la linda sonrisa,
mienten para no recurrir al espejo.

MUJERES DE COLORES (V. Sol)

DESTIERRO


Tambores en marcha,
estandartes violetas,
las pisadas en negro lodo,
el graznido a mi cabeza
(graznar no es igual al trinar).
Debo correr.

Con fino andar se acerca,
la mirada de grulla discreta,
las plumas, cortantes como escamas.
Me ha escuchado,
vuela, me atrapa...

El sentimiento fue reemplazado
por vanas aspiraciones
de grandeza y dominio:
modela, bebe, danza,
así lo desean la hienas
que devoran a las aves bellas
llenas de color.
Ninfas y hadas huyen
de las bestias carroñeras
deseosas de carne fresca.


El brazo señala el desierto,
eso o el ingreso a su vida
-¡no hay muerte!-.
Mi destino me guía al exilio,
allí la vida no se comporta
como otros quieren.

Primero avanzo de oasis en oasis,
luego rodeando las dunas,
al final me pierdo en remolinos y tormentas.
¡Amarillo, sólo amarillo veo!
Pareciera no existir la noche.
Aun así camino sin detenerme.

MUJERES DE COLORES (V. Sol)

PERDIDO


Me seco,
la sed se apodera de mí;
estoy solo entre valles.
Ella... vuela como buitre
esperando ver mi cadáver.

El día es morado
igual que mi piel;
el dolor aumenta.
La costa me llama
con blanca voz.
Ella... su baile
entre olas es suave,
verde,
de ninfa coqueta,
con hojas cubierta,
doradas,
cafés.

Casi es primavera:
los rayos fecundan
los juegos de niños:
el tacto.
Oscura la sombra
protege mi cuerpo
del brillo aéreo
envidiosa de mí.
Ella... en un árbol espera
mi paso cansado.

Asciende, asciende,
la luz en mi rostro.

10 de mayo de 2006

PRINCESITA

Princesa que te marchas molesta
ya recuerdas tus pecados.
Mas fui yo cruel orgullo entre tus manos.

Princesa mía, ¿te has ido eternamente
o tu vuelta he de esperar?
Mira que el cristal no se repone
cuando fragmentado queda en la sombra.

Si yo mentí, tú eludiste;
si preguntaba, hacia Erebo dirigías tu hablar.
Princesa sola, ten piedad.

Fuiste un susurro sin suspiros,
esperanza salvatoria
Siempre en pena, solitaria princesita.
No sincera en la zona de zozobra
y serás primera en vacilar.


Princesa tonta, no perfecta:
sé mujer y no princesa.
Sin las rosas pude irme
como agua sin torrente.
Ya soy libre,
Princesa mía, escúchalo:
¡Oh princesa..!
Adiós

MUJERES DE COLORES (IV. Agua)

ÚLTIMO INTENTO


Silencio
Agonizo

La marea me cubre con azules sábanas.
Aquellos labios recorren mi cuerpo,
consigo aspirar la esencia de la noche.
La muerte se aleja.

Me visto con el viento cristalino,
sondeo las mentes de los débiles,
no me atrevo a mirar la tuya:
sonreímos con simpatía
cuando nuestras miradas se cruzan.

Eres blanca, soy azul.
Intentas no hablarme siempre,
te escurres entre la gente;
juegas con mi latidos.
Tu presencia de niña hermosa armoniza
con la imagen tierna que alucino.

Un sol oscuro nos invita a caminar,
a separarnos de los autómatas colegas.
–Amémonos- me dices con bella voz.
Era yo el cadáver y tú la ninfa,
¿cuándo terminé con vida extra?

Comienzo un ciclo nuevo a tu lado,
los días se apagan cuando estamos solos.
No es posible amar sin ser amado…
extraña unión la nuestra.