22 de enero de 2008

CUENTOS DESESPERADOS

CUENTO XIV


Seis días de descanso y ya hasta los muertos me hablan. Necesito dejar la tele un rato y salir más.
Seis pinches días en la computadora y ya no aguanto mis ojos. Mejor hubieran sido las clases, allí por lo menos dormía a gusto.
Seis días de trabajo y estoy harto, ahora sé porque tardé tanto en salir del colegio, estaba mejor en la escuela, allí están mis amigos.

Una semana, sólo pude resistir una semana de clases. Me hacen falta más días de descanso.
Es la segunda clase y no aguanto, y eso que apenas es lunes, carajo. En mi casa espera la cama y la comp., bendita la hueva que me creó.
Un día de regreso al colegio y me encuentro con la noticia de que mis amigos siguen solteros, ¡qué novedad! Y veinte mil horas de peroratas y quejas. En el trabajo no se quejan tanto de su suerte, y eso que esa gente está mal, realmente mal.

Mi primera frase y pensamiento al despertar es: ¡Soledad, te adoro! Ojalá una chava que conozco se llamara Soledad.
Lo primero que digo, mejor dicho, mi frase predilecta es: ¡qué hueva! Pinche sociedad, pinche soledad. La hueva no se crea ni se destruye, sólo se contagia. Hace falta vieja, así los dos nos acomodaríamos en el rincón del salón, no que estas bancas ni dejan dormir bien.
¡La vida es para divertirse!, eso pienso yo. El problema está cuando no hay con quién divertirse. Si no hay dinero para invitar a las ex, menos para ir un table.

Fin de cursos al fin, viene el largo invierno en compañía del frío y el café que yo tendré que preparar por falta de personal. ¿Y vos?
Me aguardan quince días de extremo trabajo de búsqueda de vieja en Internet. Otro pinche semestre sin nada…
Ni se quejen, que yo no tengo acción desde el año del caldo.

Bueno, año nuevo, novia nueva.
Primero encuentra quien te quiera.
No tienen remedio… y yo tampoco.

18 de enero de 2008

CUENTOS DESEPERADOS

CUENTO VIII


PRIMER ACTO

Dentro de un patio pequeño con bancas en su contorno. Junto a una ventana está una mesa con hojas y dos hombres registran a la gente que hace fila en la mesa, los demás se mueven despistados. Es lunes, la hora novena.

Amigo 1: ¿Ya tienes candidata?
Amigo 2: No, hay demasiada gente. Necesito ver con más calma. ¿Tú ya encontraste a alguien?
Amigo 1: No, todavía no, pero no tardo en hacerlo, jejeje. (Entra Amigo 3).
Amigo 3: ¿Cómo van las cosas?
Amigo 1: Mal, todo es un relajo.
Amigo 2: Yo me voy en media hora, tendrán que encargarse de todo mientras regreso.
Amigo 3: No hay problema... ¿Qué miras Amigo 1? (Amigo 2 mira en la misma dirección que 1).
Amigos 1 y 2: ¿Ya viste a la de suéter blanco? (Risas).
Amigo 1: Está muy guapa (Entra Amigo 4).
Amigo 2: De maravilla…
Amigo 4: ¿De quién hablan?
Amigo 1: Al frente, mitad de la fila, suéter blanco, cabello castaño, ojos divinos...
Amigo 4: ¡Ya!, pues más o menos, he visto mejores. ¿Cómo van?
Amigo 2: Nada más registramos a los que están formados y listo.
Amigo 4: Perfecto, continúen, voy al otro colegio (Sale).

Ya en la tarde, cerca de la hora cuarta después del mediodía, el patio está vacío. Los amigos entran por la izquierda y caminan despacio.

Amigo 1: La de blanco de plano me late, por ahí hay otra guapilla, pero no la supera.
Amigo 2: ¡Es que está...!
Amigo 3: Yo paso, no es de mi tipo. Además yo ando tras otra, ahí se las dejo a ver quién la quiere.
Amigo 2: ¿Un volado?
Amigo 1: No sé, no me gusta actuar como si se tratara de un objeto, si la voy a tratar prefiero que sea en serio, además se ve que es muy “especialita”.
Amigo 2: Si, se ve inalcanzable. Mejor háblale a la otra que dices y yo me busco a alguien más, al fin que creo haber encontrado candidata, jajaja. (Salen por la derecha).


SEGUNDO ACTO

El mismo patio, al mediodía, los cuatro amigos platican. Ya pasó un mes.

Amigo 4: Hay en el otro colegio una chica que me gusta. Quiero hablarle pero no sé cómo. Está muy guapa, “así como pa’l hijo más chiquito de mi a’pá”, o sea yo.
Amigo 1: Nosotros seguimos con la mirada puesta en la de blanco, o al menos yo sí.
Amigo 4: Pues está aceptable, pero me quedo con la que les digo. Es más, voy a darme una vuelta a ver si la veo. ¿Por qué no vienen conmigo para que se las enseñe y me den su opinión?
Amigos 1, 2 y3: Bueno. (Salen, unos minutos después entran).
Amigo 4: ¿A poco no está guapa?
Amigo 2: Sabrosa, sabrosa.
Amigo 1: Aceptable.
Amigo 4: Si yo les dije. Bueno, ya me voy (Sale).
Amigo 3: ¿Qué van a hacer, chicos?
Amigo 1: Yo tengo clase, me vooooyyy… ¡Ahí viene la de suéter blanco, cómo no tengo la hora libre! (Mientras se aleja lanza golpes al aire).
Amigo 3: ¿Y tú?
Amigo 2: Voy a echar la hueva. No tengo nada que hacer.
Amigo 1: (Asomando la cabeza) ¡Oigan!, y si le hablan y luego me la presentan. Ahorita que no hay nadie que los vea.
Amigo 2: Yo no le hablo. Ni siquiera soy el interesado.
Amigo 1: Por mí. Acuérdate que desde cuándo buscamos esta oportunidad.
Amigo 3: Yo me encargo de eso.
Amigo 1: Gracias (Vuelve a irse. Entra Mujer de Blanco por el lado opuesto, se sienta en una banca).
Amigo 3: ¡Observa! (Le dice a Amigo 2, luego va con Mujer de Blanco) Hola amiga, ¿tienes clase?
Mujer de Blanco: Hola. Sí, pero no ha llegado mi maestro.
Amigo 3: ¿Quieres que te lea las cartas?, también leo la mano.
Mujer de Blanco: ¡Ah!... Bueno, si quieres.
Amigo 3: ¿Y cómo te llamas?
Mujer de Blanco: Mujer de Blanco (Se acerca Amigo 2).
Amigo 2: ¿Qué haces, baboso?
Amigo 3: Aquí, leyéndole las cartas a la amiga. Mujer de Blanco, él es Amigo 2, mejor conocido como “solitarius two”.
Mujer de Blanco: Hola, mucho gusto. Bueno, los dejo, ahí viene mi maestro. Los veo después (Sale).
Amigo 2 y 3: Adiós. (Se quedan sentados en la banca. Al rato entra Amigo 1.)
Amigo 2: ¡Ya le hablamos!
Amigo 1: ¿Eh, a quién?
Amigo 2: Blanco, blanco, blanco…
Amigo 1: ¿Ah, sí? ¿Y que tal? (Sus ojos brillan, la respiración se acelera).
Amigo 3: ¡Cálmate! Es buena onda, guapa, rara, sencilla, inteligente.
Amigo 1: Me conviene, ¿cómo ven ustedes?
Amigo 3: Te la dejo.
Amigo 2: Yo también.
Amigo 1: ¿Me la van a presentar?
Amigos 2 y 3: Bueno.

Ya pasaron unos días. Dos amigos se sientan en la banca de siempre.

Amigo 1: ¿Cuándo me la van a presentar?
Amigo 2: Es que me da pena hablarle y ya ves que aquel hombre ya se va a ir.
Amigo 1: Ustedes quedaron. ¿Me vas a decir que ya te arrepentiste?
Amigo 2: Te la presento, pero busca un pretexto para hablarle (Entra Mujer de Blanco y se sienta a leer en una banca).
Amigo 1: ¡Mira, ahí está otra vez! Ve ahora.
Amigo 2: No quiero, me da hueva. No sé qué decirle. Ni modo de llegar y decirle “hola, éste es mi amigo y quería conocerte, se muere por ti”.
Amigo 1: No seas baboso. Te pasas, mejor me presento solo… Valiente amigo. (Se acerca a Mujer de Blanco).
Hola compañera, disculpa que te moleste, sólo quiero preguntarte si te registraste al inicio de curso en la mesa que estaba ubicada aquí en el patio.
Mujer de Blanco: Sí, por qué.
Amigo 1: Lo que pasa es que andamos haciendo una lista de esa gente para verificar nombres, digo, estamos corrigiendo a los anotados. Y como me pareció verte ese día en la fila pensé que estabas registrada. ¿Me dices tu nombre, por favor?
Mujer de Blanco: Pero está muy largo.
Amigo 1: No importa… ¿Mujer de Blanco?, extraño nombre. Yo soy Amigo 1. Bueno, gracias, nos vemos luego (Va con Amigo 2).
Mujer de Blanco: Adiós.
Amigo 1: Ya ves, tanto costaba.
Amigo 2: ¡Eres mi “índiolo”! ¿Y si la invitas el jueves a la junta con los maestros?
Amigo 1: Te pasas, pero es buena idea. Acompáñame al menos. (Van con ella). Oye amiga, perdón que te interrumpa otra vez, pero ahora que checaba las listas me doy cuenta de que has tenido gran participación en los eventos que se han realizado. Entonces te pregunto si te interesaría ayudarnos a organizar los siguientes.
Mujer de Blanco: Pues sí, no tengo inconveniente.
Amigo 1: Entonces te esperamos el jueves a las 5 para una junta, ¿te parece?
Mujer de Blanco: Sí.
Amigo 1 y 2: Bueno, adiós. (Salen)


TERCER ACTO

En un cuarto de salón. La junta ya terminó y la gente va saliendo del lugar. Amigo 3 permanece sentado junto a Mujer de Blanco, Amigos 1 y 2 juntos, Amigo 4, atrás, solo. Ya pasó casi un mes.

Amigo 3: …Entonces me dijo que dejara esas cosas y me acercara a la luz. Así comencé a leer las cartas, aunque al principio me costó trabajo, porque tuve que desarrollar mis habilidades. En cambio hay otros, como Amigo 1, que ya tienen desarrolladas esas habilidades. ¿Verdad?
Amigo 1: Sí.
Mujer de Blanco: ¿Por qué ustedes casi no hablan? (Se dirige a amigos 1 y 2).
Amigo 1: Porque no tenemos nada que decir por el momento, al menos nada importante.
Mujer de Blanco: Sí, ya me di cuenta, ¿y él? (Señala con la cabeza a Amigo 4)
Amigo 4. Yo sólo espero que éstos me presenten, pero como son mal educados lo haré yo. Soy Amigo 4, estudio en la escuela, soy organizador desde que entré, vivo en otra ciudad que se llama…
Mujer de Blanco: A ti también te gusta hablar mucho.
Amigo 4: Pues hago lo que puedo, de lo contrario todo sería aburrido, como con éstos dos… ¿Desde cuándo se hablan?
Mujer de Blanco: Ya tiene varios días. Ellos me invitaron a las juntas.
Amigo 4: ¿Y te agrada la idea de trabajar con nosotros? Porque hay mucho por hacer y muy poco descanso.
Mujer de Blanco: Mientras no me toque el papeleo burocrático-político para pedir cosas “allá arriba” creo que no hay problema.
Amigo 4: No te preocupes, eso nos toca a nosotros. ¿Verdad, chicos?
Amigos 1, 2 y 3: Sí.
Amigo 3: ¿Qué onda, ya nos vamos?
Amigo 2: Como quieran.
Mujer de Blanco: Pues sí, ya es tarde.
Amigo 1: Entonces partamos (Salen).


CUARTO ACTO

En el patio del colegio, casi es mediodía. Están los tres amigos. Ya pasaron varias semanas.

Amigo 1: Después de todo, Mujer de Blanco resultó ser mejor de lo que esperábamos. Definitivamente me conviene, quiero decir, tiene todas las características y requisitos que pido en una mujer. ¡Ay, de veras me encanta!
Amigo 2: Tú sí que andas mal. Si ella te escuchara ya te habría golpeado por payaso.
Amigo 1: Me fascina…
Amigo 2: Estás loco…
Amigo 1: Por ella.
Amigo 3: ¡Ay, sí! Por ella (Entra Amigo 4).
Amigo 4: ¿Qué hacen? ¿Cómo va todo?
Amigo 1: Lo mismo de siempre. Las cosas van bien, muy bien, mejor de lo que te imaginas.
Amigo 4: ¿Y eso?
Amigos 1 y 2: La chica de blanco es buenísima.
Amigo 1: Se toma todo el trabajo en serio, como debe ser. Es responsable y… ¿ya viste quién viene?
Amigo 4: Sí, ya me di cuenta.
Amigo 2: ¿Cómo va ese “proyecto”?
Amigo 4: Más o menos.
Amigo 1: ¿Sabías que es amiga de Mujer de Blanco?
Amigo 4: Algo por el estilo.
Amigo 3: Hay que decirle que te la presente. (Entra la amiga de Mujer de Blanco y pasa frente a ellos, sale por el otro lado. Amigo 4 la sigue con la mirada).
Amigo 4: Pues, sí. Pero mejor me quedo en casa. Ya tengo nueva candidata, y es mucho mejor.
Amigo 1: ¿Ah, sí? (Amigo 1 mira inquisitoriamente a Amigo 4).
Amigo 4: Sí (Devuelve la mirada, hay malicia en sus ojos). Voy a clases, los veo luego (Sale).
Amigo 1: Ese comentario no me gustó nada.
Amigo 2: A mí tampoco, creo que ya sé a quién se refiere. (Se van).

Otro día, en la tarde, en la misma banca. Amigos 1 y 2 hablan.

Amigo 2: Sí, teníamos razón.
Amigo 1: A eso se le llama traición. Él sabe que yo… de ella.
Amigo 2: Sí, pero ya lo conoces: es un desgraciado. Va a haber problemas.
Amigo 1: Mira, si por mí fuera le dejaría libre el camino porque es mi amigo, pero como sé que sus intenciones no son buenas, pues habrá que competir ¡Competir!, que fea palabra… A ver con quién se queda ella. Odio estas cosas.
Amigo 2: No crees que ella sabe defenderse sola.
Amigo 1: Sí, puede hacerlo… pero él… Ella no lo conoce bien.

En una banca del otro colegio

Amiga: Dicen que uno de tus compañeros quiere conmigo. Uno que tiene cargo de no sé qué.
Mujer de Blanco: Sí, ya me imagino quién. Pero yo tengo otras sospechas al respecto.
Amiga: ¿Tiene que ver contigo y los chicos esos, verdad?
Mujer de Blanco: Sí.
Amiga: ¿Y a ti te gusta uno de ellos, o alguien de tu colegio?
Mujer de Blanco: Por qué lo preguntas… No, nadie, ya mi corazón se lo ganó alguien más que vive por mi casa.
Amiga: ¿Y que dice él?
Mujer de Blanco: No sé, no le he preguntado “¿Oye, te gusto?”. Ni que fuera quién.
Amiga: Entonces no te quedarás con ninguno de tu escuela de ser ciertas tus sospechas.
Mujer de Blanco: No.
Amiga: ¿Ni con el otro, el que te habló primero?
Mujer de Blanco: (En su mente se pregunta ¿Amigo 1?) No sé, tal vez. Mmmm… quién sabe. Necesito pensarlo bien.

¿CÓMO SE LLAMÓ LA OBRA?:

¡AY, LAS MUJERES!

Se cierra el telón.

28 de diciembre de 2007

MUERTE INSTANTÁNEA

Allí estaba yo -con el alma destrozada-, cansado, triste, lleno de coraje a mí mismo.
Allí estaba ella -con el corazón radiente-, fresca, alegre, abrazada a Él.
Y allí estaba él -con ella en sus brazo-, orgulloso, enorme, burlándose de mí.

Cuando ya no pude soportarlo más me levanté, comencé a andar y crucé la calle. Pero al llegar al otro lado ella lloraba y se jalaba los cabellos. Él por su parte, tenía el rostro cubierto de miedo. Estaba blanco y no podía sostenerse en pie.
Me acerqué a ella y le pregunté qué pasaba, pero me ignoró y continuó llorando sosteniendo algo entre sus brazos que no distinguí. Entonces quise abrazarla y no pude. Y la gente comenzó a reunirse alrededor nuestro, señalando y susurrando. No sabía lo que pasaba.
Comenzó a oirse el ruido de las sirenas y las ambulancias llegaron en el acto. Los enfermeros corrieron a nosotros. Sólo entonces comprendí la verdad.
Allí estaba el auto -con las llantas lisas-, negro, pesado, con el capó y la defensa abollados.
Allí estaba Aquel -llorando también-, blanco, solo, abrio, con la billetera en la mano.
Y allí estaba yo -con el cuerpo destrozado-, rojo, frío, muerto.

20 de diciembre de 2007

I.I.I MÔRVEL, LA TIERRA CONOCIDA

Te veo, hermano, y mis ojos vuelven a llorar. Volteo la vista y la enorme pradera destroza mi alma. Miro al frente y las montañas congelan mis venas al tiempo que cierran el camino que seguimos. Tres meses llevamos avanzando hacia la blancura del norte y el frío absorbe cada milímetro de esperanza que llevamos.

Te miro, mi hermano, como lo hice aquella ocasión cuando nos dirigíamos al mismo lugar que ahora, hace ya tanto tiempo de eso. Salimos de Môngul cuando la primavera se acercaba y cruzamos El Muro seis meses después con las bestias casi a reventar. Entonces comenzó el ascenso y la oscuridad de las cavernas, el inmenso túnel que termina mil metros por encima de Lûnverg; luego hay que descender hasta la ciudad y tomar el primer navío que lleve al norte, siempre al norte, hasta encontrarnos frente al Golfo de Rôzvarg y Närvik, la Ciudad de las Torres. Ese es el rumbo que también llevamos hoy. Y ya he perdido todo sentimiento.

Y cuando la tormenta envuelve el barco y nos vemos obligados a seguir por tierra, ¿qué esperanza tenemos de llegar con vida hasta el Puerto Solitario atravesando los inmensos valles cubiertos por la nieve? Éramos jóvenes en aquel entonces, sin embargo nuestro trayecto fue terrible y casi terminamos sepultados. ¿Será que ahora podamos vencer nuestros temores? Míranos, perdidos en la Inmensidad, donde lo único existente es el Silencio Blanco que se traga mis palabras, mis suspiros, mi firmeza. ¿Quiénes somos? ¿Acaso sombras, fantasmas, o los encargados de salvar a nuestro pueblo? Lo he olvidado todo a causa del mismo viaje, primero por el valle cubierto de sangre, después las montañas terribles y ahora esto, la inmensidad blanca.
Con un poco de memoria puedo hacer a un lado el color del vacío y visualizar los de mi tierra. Puedo ver flores y ríos, y sentir su olor nuevamente, hasta que mis ojos vuelven a llorar porque toda la belleza de Môrvel se ha destruido. Antes el arco iris se encontraba en todas partes, hoy solamente en nuestro sueño; en la vigilia está la oscuridad cubierta por el escarlata de los muertos y la putrefacción.
Debemos seguir avanzando hasta sentir la brisa del mar y escuchar el sonido de las trompetas que anuncian la llegada de la noche. Debemos encontrar el puerto tallado en la roca de la montaña convertida en ciudad, una ciudad rodeada por torres inmensas y un muro tan fuerte que sólo los Kintz podrían derribar. Debemos llegar al monte que sirve de acceso a la urbe, el único por tierra, y luego caminaremos por la calles rumbo al río que cruzaremos por el puente hacia la Isla Caracol, allí veremos el palacio tan bellamente ornamentado y hablaremos con Él. El Rey-emperador de Antägriz, el Nuevo Imperio del Norte.
Nos postraremos a sus pies e imploraremos su ayuda. Le contaremos todo lo que ha pasado desde que Tûrar Naralĩnga abandonara el mundo; le diremos cuál fue su historia y por qué no debe terminar.

Olvidas, hermano, que Él es nieto del Dios y que Vintrëza, su esposa, vive en el mismo palacio; conoce la historia, por lo tanto. Sabe de la guerra y el por qué de nuestra encomienda.
Deja a un lado tus fantasmas y permite a tu caballo continuar, él sabrá a dónde dirigirse pues esta es la tierra de sus ancestros. No pienses más en la muerte porque tarde o temprano nos alcanzará. Cuando estemos frente a Él te diré otra cosa, no ahora, no en medio de la Tierra Blanca. No mientras Môrvel siga con vida y nosotros también… Mejor repítemela a mí, para que mi alma sepa que aun vive.

Te la diré, de aquí hasta alcanzar nuestra meta, para que nuestras almas olviden el frío y se calienten con el fragor de las batallas, pero tú me ayudarás a recordar...
Este es un fragmento del primer capítulo de mi novela El Resurgir de la Noche. Para saber más acerca de este texto, visita mi otro blog: http://mundogota.blogspot.com, allí conocerás otros escritos sobre Mível, el Mundo de la Gota.

12 de diciembre de 2007

Graduación

14 de diciembre

18:00 hrs.

Salón Barroco, Edificio Carolino.

Al fin la carga de créditos se terminó y estoy libre. La graduación ya está a la vuelta de la esquina. Hay invitación para todo el mundo. Y si alguno sabe dónde conseguir trajes de manta lo agradeceré mucho. También se aceptan regalos, tanto para mi festejo de graduado como por mi anterior cumpleaños, jajajaja.
Después quedan cordialmente invitados a la ceremonia religiosa en la Iglesia de la Compañía, junto al edificio Carolino. Si alguien sabe como librarse de eso también lo agradeceré.

Nota: ahora soy un desempledo más.

11 de noviembre de 2007

FECUNDIDAD

Polvo, en el suelo polvo.
Noche, en el cielo noche.
Pero en el horizonte hay luz:
la claridad va llegando.
Su venida ilumina el sendero
en medio del árido campo.

Entonces brota el mantial
y nace el viril río.
Corre, el agua corre.

La tierra fértil se llena
de polen traído de la montaña.
Ya no es povo.
Ya no es noche.
Ya no es agua.
La flor va creciendo
en el margen del río.

El viento delinea su forma.
Lleva el brillo en los ojos,
el aroma en los labios,
la suavidad en la piel.

Viste infinidad de colores
para ser observada desde lo lejos.
Su canto se oye y van llegando las nubes:
llueven alagos y ruegos.

Ella escucha y sonríe,
es coqueta la niña.
Contonea su cuerpo para seducir
hasta que al fin elige a uno.
Lo llama cuando ya el ocaso se acerca.

Desciende la niebla y la cubre,
en la oscuridad la aprisiona,
y junto al viento la sacude hasta destrozarla...
Ha dejado de ser flor.

Cada noche se repite el ritual,
pero en la mañana
el polen habrá de expandirse.

7 de septiembre de 2007

GLOSARIO (Fragmento)

Agua: Sangre del mundo.
Árbol: Pilar central del hogar.
Azul: Color sagrado, símbolo de la Realeza.
Barco: Las nubes.
Blanco: Color bendito, símbolo del amor.
Casa: Cualquier sitio en el que pueda pernoctarse.
Conciencia: Pepe grillo, jajaja.
Corazón: Órgano antivital (causa más problemas de los que arregla).
Dueño: Hacedor de beneficios.
Espejo: Portal líquido al subconciente.
Fantasía: La otra realidad, la verdadera.
Frío: Escudo del cuerpo.
Hogar: El mar.
Hombre: Virus de la Tierra.
Jefe: Mandatario elegido por unaminidad.
Lärtiz: Deidad que fastidia mucho.
Lartizmo: Religión.
Llanto: Antes el hogar. Lo que está prohibido, lo que ya no existe.
Locura: Estado de conciencia, grado máximo.
Luna: Droga máxima.
Lluvia: Remedio universal ante cualquier enfermedad o padecimiento.
Mar: El llanto.
Mujer: La paradoja del Hombre.
Mundo: La mente.
Negro: Color que representa la Fuerza.
Noche: El hogar.
Perro-lobo: Amigo y mascota. También apodo.
Poesía: Oda a la egolatría.
Realeza: Grupo de gente digna de vivir por su cualidades y aptitudes más que por su posición social.
Sol: Enemigo acérrimo de Lärtiz.
Sonata: Canto del alma.

Tomado de La vida de Lärtiz, escrito por los Herederos del Lartizmo.

31 de agosto de 2007

Evento

El día 4 de septiembre se llevará a cabo un homenaje al escritor Sergio Pitol por su trayectoria e importancia en las letras universales. El lugar es el Salón Paraninfo del Edifico Carolino de la Buap ubicado en la 4 sur, junto a la iglesia de la compañía. La hora: 17:00 horas o lo que es lo mismo a las quinta hora pasado el mediodía (5:00 pm). Este evento contará con la participación de Catedráticos y alumnos de la Buap y la Udla-p y, por supuesto, con la presencia del maestro Pitol.


LA ENTRADA ES LIBRE

AGONÍA

Espera que yo espero en la esperanza de no morir esperando, de continua vigilia y constante temor. Espera que yo espero esa levedad que me lleve... Levedad, levedad. Y esperar un momento de omnipresencia entre mi locura y tu espera. Espera y verás cómo la noche se ha apoderado de mí; espera hasta el paroxismo de mi existencia.

Eslabón del antibautismo, eso seré mientras transcurra mi espera. Alma penante apoderándose de mi cerebro, carcomiendo mi corazón, eso eres tú. Filtro de vaguedades, molino de mis pensamientos; siembra de ideas impolutas. Es otoño y la cosecha no está lista: esperar.

Cadenas en mis manos, manos que sostienen la cadena de tu indiferencia. Aspiro la levedad, expiro el peso de mis culpas, muriendo, cayendo, retornando al nacimiento del mal. Levedad y locura. Levedad en la Luna, la luna de Lartiz. Balas monocromáticas de sal, una tras otra cayendo en mi boca. Espera un poco más.

Tranquilidad en el pecho vacío llevada de palabra en palabra. Y el espacio cautivo se queja al tacto. Gravedad: estado diagnosticado al paciente de la cama 611. En su consciencia guarda el ansia de salir levitando por la ventana soltando la cadena.

Espera que yo espero: la muerte ya no tardará y serás libre.
A la memoria de un Loco.

2 de agosto de 2007

SOBREDOSIS

A allí estaba yo, viajando a una velocidad increible, viendo las casas desaparecer tras de mí. Los parque se difuminaron y pronto comencé a elevarme. Veía montañas y valles bajo mis pies, aves que planeaban junto a mí y comprendía sus cantos mientras emigraban al sur.
Y fuí siguiendolas cruzando tormentas terribles que acabaron con la vida de algunas de ellas. llegamos al mar y las olas se levantaron amenazantes formando un muro tan alto para impedirnos el paso. Una vez más logramos continuar.
Ya cuando la tierra se avistaba en el horizonte, Eolo sopló con tanta fuerza que ninguno de mis acompañastes logró sobrevivir.
Las aguas me tragaron e infinidad de animales comenzó a devorarme. Apenas logré librarme de ellos y salir a tierra cuando un terremoto partió el suelo siendo yo la victima que cayó kilómetros bajo la corteza terreste y allí, entre el ardiente magma, mi cuerpo, irremediablemente, se consumió.
Abrí los ojos, no sé qué ángel me salvó de aquel infierno. Y el blanco color de hospital cegó mis ojos. Entre las confusas voces sólo alcancé a escuchar lo siguiente:
- Lo encontramos cerca de la chimenea de sus casa. Parece ser que él causó el incendio.
- Es muy probable, a parte de las quemaduras, su cuerpo presenta dosis muy altas de diferentes drogas.

SILENCIO

Mi familia dice que soy tímido. Mis amigos que un poco reservado. Mi novia que me gusta escuchar a la gente. Los maestros que soy poco participativo.
Durante la noche veo televisión, siempre películas con subtitulos; por el día salgo a pasear por las calles cuando no estoy en la escuela. Jamás me quejo de la música que hay, ningún género me molesta. Tampoco creó que hagan mucho ruido los conductores al gritarse unos a otros cuando se pasan el semáforo en rojo o hay un accidente, es la forma en la que se expresan y tienen derecho a hacerlo.
Me gusta sentarme al frente y anotar todo lo que el maestro escribe en el pizarrón. Leo libros, muchos. Incluso me ha dado por escribir una novela. La publicaron, a todos les gustó. Los artículos en el periódico dicen que soy todo una revelación. Desgraciadamente no salió ningún comentario mío. La gente viene a mí a perdirme autógrafos que con gusto les doy. Dentró de poco me darán una beca para continuar con mis estudios. Ya hasta salí en la tele.
Por todo eso y mucho más, decidí agradecer el apoyo que me han dado desde que era tan sólo un crío: escribí en varias mantas, con letras grandes, cuántos los quiero, y las colgué por toda la ciudad. Me gustaría decirselos personalmente, pero es la única manera en que me es posible hacerlo: soy sordomudo.

19 de julio de 2007

PENAR

Quiero escribir y no puedo, deseo leer pero estoy ciego, ansio correr aunque mis huesos se quiebren, anhelo aspirar los aromas que he olvidado.
Quiero beber porque mi sangre se ha secado, pretendo escuchar bellos poemas a pesar de mi sordera, intento gritar tu nombre sin aire ni voz.
Quiero besar tus labios otra vez, procuro recordar tus caricias, espero paciente escucharte decir que me amas.
Pero de todo eso sólo me queda la espera; de nada me sirve desear ni querer si hace diez años que estoy muerto.

25 de junio de 2007

Mientras cavilo el cuerpo muere (El Cuerpo)

II
(Otoño de 1989)
Primero pediste –rogaste-, luego gritaste y por último terminaste lanzando patadas: sabías que no debías abandonar tu casa, que si salías a ese mundo algo ocurriría. No podías asegurarlo, pero una sospecha en ti te hablaba sobre el futuro.
Tu llanto se escuchó durante todo el trayecto y una vez desprendido de los brazos de tu madre sólo te quedó la Resignación… Ese Algo sucedería en cualquier momento, y para el resto de tu vida.

La furia se apoderó de ti, dio paso a la ira, la rabia, y perdiste el control de tus acciones. Sentiste la piel dura como un muro, pero poco a poco fue suavizándose para ti. Primero el puño derecho, luego el izquierdo. Tus golpes no cesaban y continuaban martirizando el cuerpo cohibido frente a ti. Querías detenerte, pero no podías, algo te impulsaba a seguir, algo ordenaba en tu lugar… voces, había voces.


- Señora, sé que es el primer día de clases, pero no podemos dejar a su hijo en esta institución puesto que es un niño muy agresivo. Tendrá que llevarlo a otro lado.
- ¿Agresivo? Pero ¿qué ha hecho para que quieran expulsarlo en su primer día?
- Se ha peleado con otro niño, uno de tercero.
- ¿Cómo está mi hijo?
- No se preocupe, está bien. De hecho él ganó la pelea, por eso no podemos permitir que se quede: es demasiado agresivo para su edad y sería una mala influencia para sus compañeros… ¡Ah, aquí está!
- ¿Te peleaste?
- Sí.
- ¿Por qué? ¿Qué pasó?
- Un niño me prestó su juguete y me puse a jugar, después llegó otro niño y me lo quiso quitar, pero como no era mío, pues lo defendí y le pegué al niño grande. Después no sé qué pasó.
- ¿Dónde está el muñeco?
Recordaste la pelea, vistes a tus puños golpear de nuevo. Y rememoraste el motivo de la riña. Miraste tus manos y abriste la derecha, allí estaba el juguete, resguardado por la justicia de tus golpes.
- Aquí, en mi mano –y mostraste tu buena obra para que el mundo la conociera y te alabara. Algo iba a pasar, algo ya había pasado. Fuiste marcado, fuiste elegido. Y la mente comenzó a fantasear.

12 de junio de 2007

LARGAS HORAS

Era la media noche cuando Raquel despertó exaltada y, guardando silencio, escuchó unos pasos que se acercaban. De manera rápida salió de su cama y tomó el arma que tenía en el cajón junto a su cama, se puso en pie y sigilosamente se dirigió a la puerta. Lo primero que hizo al salir de su cuarto fue ir a la habitación de sus hijos para asegurarse de que estuvieran a bien. Entró muy discretamente y al encender la luz… ¡un grito de horror recorrió toda la casa!: en la cama se encontraba Esteban, el mayor de sus dos hijos, totalmente ensangrentado, con sus ropas desgarradas y el cuerpo lleno de surcos. Julio, su otro hijo, no estaba en presente. Raquel notó un rastro de sangre que salía por la ventana y se asomó por ella pensando en su hijo.
La puerta se abrió. Una sombra se acercó a ella. Raquel sólo alcanzó a ver una diminuta silueta antes de ser empujada y caer por la ventana.

Melisa tocó a la puerta. Pasaba por Raquel para ir juntas al trabajo. Se imaginó que al no abrirle Raquel se había ido ya: a su amiga le gustaba la puntualidad para evitar cualquier problema que pudiera suscitarse. Así que decidió marcharse. Después de avanzar algunos pasos oyó al perro aullar, se acercó hasta donde estaba el animal y lo vio amarrado con una gruesa cadena que lo asfixiaba. Una de sus patas estaba herida; al liberarlo se fue cojeando atrás de un arbusto. Melisa lo siguió y pudo ver el cadáver de Raquel que yacía tendido sobre el pasto lleno de sangre. Llamó a la policía.
La casa estaba aislada y los agentes se encontraban haciendo las investigaciones correspondientes. Vecinos y amigos rodeaban el lugar junto a uno que otro curioso. Todos estaban desconcertados por aquel acontecimiento. Por muchos años, San Agustín había sido un pueblo tranquilo y jamás había ocurrido un asesinato, de hecho, sus habitantes siempre han sido amables unos con otros. ¿Qué fue lo que provocó esta acción tan desalmada y quién la llevaría a cabo?, se preguntaban detectives llegados de la capital al analizar a cada una de las personas que mantenían contacto con Raquel. En primer lugar, ella casi no tenía familiares allí, a excepción de su hermana, con la que se llevaba muy bien. Era viuda desde hacía tres años. La familia de Víctor, el que fuera su esposo, la trataba como una más de ellos. Había sido despedida del colegio donde trabajaba por falta de presupuesto y, desde luego, sus actuales compañeros la aceptaban alegremente. Su único problema consistía en ser hiper nerviosa, inconveniente que afectaba su vida cotidiana y el trato con sus hijos.
Los policías ya habían mandado avisos para buscar al niño de cinco años desaparecido desde la noche del asesinato. Se llegó a pensar que había sido secuestrado en venganza a Raquel, pero no encontraban ni el motivo ni la persona que pudiera haberlo hecho. Tras haber tomado un café, los policías comentaron todo lo que sabían sobre las dos muertes y se enfurecían al no encontrar respuesta alguna, pagaron y decidieron continuar con el caso.
Nadie encontraba rastro de Julio, simplemente había desaparecido. La única sospechosa que tuvieron fue la señora Diana que trabajaba con Raquel por las tardes: sólo ella tenía llaves de la casa; además sentía mucho cariño hacia Julio. Pero Diana había sido la más afectada con el suceda después de la hermana de Raquel.
Una llamada telefónica puso a todos los agentes de la policía en camino a la Avenida Emiliana Zapata No. 28. Allí encontraron los cuerpos de Jacqueline, hermana de Raquel, y César, esposo de Jacqueline, destrozados de la misma forma que Esteban. Tampoco hubo rastro del criminal.
Colocaban los cuerpos en la ambulancia para ser trasladados al anfiteatro cuando escucharon el llanto de un niño que les heló la piel. Repuestos del susto inicial y creyendo que se trataba de Julio, los oficiales entraron en la casa para buscar al niño que lloraba, aunque no lograron hallarlo. Mientras examinaban cada rincón de la casa, el llanto fue convirtiéndose en una risa burlesca, esto aumentó el temor de los policías. Luego el silencio envolvió el lugar.
Pasaron los días sin que se pudiese saber algo de Julio. A pesar de dar aviso a otras comunidades, nadie lo encontró. Las cuatro muertes ocurridas en esas largas horas no tenían respuesta ni estaban del todo claras. La policía temía que otras ocurrieran en los próximos días y no sabían que hacer. Ya habían revisado todo en las casas donde los asesinatos fueron cometidos. El lugar ahora estaba vigilado por dos policías desde hacía hora y media sin ninguna alarma.
Los dos custodios de la casa vieron salir de ella a un pequeño. Se trataba de Julio y, en su mano derecha, tenía un cuchillo. Alzó la mirada hacia los policías y señaló la habitación de la que su madre cayera, luego volvió a entrar a toda carrera. Al ingresar en la casa, los oficiales notaron las paredes llenas de sangre. Subieron por la escalera con el barandal astillado y se dirigieron a la habitación clausurada días antes. Al abrir la puerta una luz los encegueció, después vieron una sombra, dieron un grito y cayeron muertos.

Raquel se levantó de su cama alterada, al ver el reloj notó que los números brillantes marcaban las 00:00 horas. El recuerdo de la pesadilla la perturbó aún más. Trató de relajarse pensando que sólo había sido un sueño, creyó que la causa fue la pequeña discusión con sus hijos el día anterior. Al recostarse nuevamente comenzó a escuchar unos pasos que subían por la escalera. Tomó el arma del cajón y muy silenciosamente fue al cuarto de sus hijos. Esteban se encontraba allí, aunque no presentaba marca alguna, pero no tuvo tiempo para cerciorar su estado porque los pasos se acercaban más hacia ella. Nerviosa (su cuerpo temblaba), cogió el arma con la mano derecha y la puso sobre la sien y antes de encender la luz jaló del gatillo. Los pasos se detuvieron al oír el sonido producido por el arma, luego corrieron al lugar. Julio, al ver a su madre muerta, tiró el vaso de agua que llevaba en la mano.

10 de junio de 2007

Pausa Retórica

Me quedé sin poesía, no por falta de imaginación sino de tiempo. Debo confesar que el proyecto al que he dado el título de El resurgir de la noche absorve por completo mis días, además ha comenzado un periodo de mucha importancia y trabajos: he comenzado el proceso de la tan odiada tesis. Por eso he decidio limitar este blog a escritos en prosa por un tiempo no definido. Para quien se interese en el mundo creado por mi loca mente y ansioso de difundirse, puede visitar mi otro blog: http://mundogota.blogspot.com en que que encontrará escritos sobre dicho mundo. Estos textos no corresponden del todo a lo desarrolado en el proyecto, pero sirven como guía sobre el mundo y acercamiento a la obra que este loco escribano realiza actualmente.

11 de mayo de 2007

Mientras cavilo el cuerpo muere (El Cuerpo, parte 1)

I
(1986)

- Cuchi cuchi cuhi
Tu risa estaba cargada de ternura; tu mirada, llena de alegría y esperanza.
- Su hijo está precioso
- Qué bonito, a ver chiquito, a ver.
- Míralo, qué güerito está. Está bien bonito.
El amo de las fiestas, el señor de halagos. Pero también de las envidias, la discordia.
- De seguro es de otro. A lo mejor engaña a su marido.

Te molestaron esos comentarios. La verdad estaba en tu sangre, no en sus palabras. Y miraste con recelo a aquellos que te despreciaron desde el principio. Un día serías grande -ambos lo seríamos- y demostrarías quién eres.

Pero la perfección no era parte de ti: tus ojos se tornaron blancos, la sonrisa desapareció para convertirse en una mueca de agonía, al grácil movimiento de las manos se desvaneció y tu cuerpo quedó colgando en los brazos de tu madre. No había respiración. No era blanca tu piel, sino morada.


- ¡Se muere, mi hijo se muere!

Pero no moriste. Tu deseo por la vida era enorme, terriblemente enorme. Recuperaste el color, la fuerza, la voz –un llanto que tus padres no olvidarían- y viviste, para bien o para mal, la vida te dio una segunda oportunidad. Y nací yo.