25 de agosto de 2006

Normalmente me limito a publicar textos literarios unicamente, sin embargo, esta es la excepción. El motivo por el cual lo hago es para anunciar la apertura de mi próximo blog que tratará exclusivamente del mundo fantástico creado por mi persona y por todos los que han querido formar parte de él. Como está descrito junto al título del blog, yo me peleo siempre con la computadora, así que es posible que haya algunas fallas al comienzo, pero conforme el tiempo pase y con un poco de ayuda (si me la dan) este mundo que he llamado Mível adquirirá la forma deseada para que puedan recorrerlo a través de los escritos que lo describen. Espero, ese es un objetivo, pueda incluir algunas imágenes de distinta autoria que describan la tierra, así como a su habitantes. Por falta de una pagina web, el blog tendrá que cubrir las espectativas. Ya hay un par de poemas al respecto en este blog: Viraje y Canto a la más bella de las Hechiceras. Deseo que corazones de todos aquellos que gustan de la fantasía queden más que satisfechos al adentrarse en este mundo que es producto de una enfermedad llamada "Locura Medieval y Tolkiana" y quieran forman parte de él como ya algunos la han hecho.
Si nos les agrada mucho la fantasía, pero conocen a alguien que sí, entonces no duden en darles la dirección del blog que pronto aparecerá en la Sidebar; dénse una vuelta también vosotros, porque otro objetivo es acercar a toda la gente posible a esta bella area que muchas catalogan como no-seria. Los invito a leer, si nos los convenzo al menos lo intenté, y si lo hago sean bienvenidos.

18 de agosto de 2006

CRISTIANISMO

Se dirigen al mar los lamentos
esperando de Skiold alguna respuesta
del anhelado regreso.

La casa comunal está ya repleta,
se agota el oro:
el viajero no quiere tomar los remos.

No ha vuelto la paz
que trajo el rey-niño a su llegada
en su barco de velas doradas.

Cae la noche en la antigua Dinamarca.
Velan los hombres los puertos
porque el hijo de Odín llegará.

El invierno se va, el verano muere,
La tierra marchita aumenta;
desespera el valiente vikingo.

Llega al fin una nave, monjes hay
que predican la fe del rey de hombres
que en pesebre nació.

¿Pequeño hecho deidad?
Sólo el hijo del Dios puede lograrlo;
se convencen también y se bautizan.

Con este poema termino la primera parte del Ciclo Nórdico, sólo que no he subido todos al blog jeje, lo hará próximamente. Ahora voy por la segunda parte del poemario.

10 de agosto de 2006

TRANSCURRE EL INVIERNO

El valle, anegado desde la costa
hasta el bosque oscuro,
el agua teñida de rojo,
las barcas flotando con ojos cerrados,
agrietadas, mutiladas,
con metal incrustado.
La loba se acerca y degusta un banquete.

La noche es fría, el invierno ha llegado,
Hel extiende su manto sobre Mídgard
para que los hombres sientan su gélida mano.
Los dragones se apiñan en el muelle
mientras las casas arden por el calor del hogar.
Cientos de hombres se reúnen
para dar comienzo al festín.

Uno recita las gestas del rey,
otro enseña su nuevo ropaje,
alguno presenta sus dagas,
no falta quien hable del hermano
ni quien diga que viene del norte.
Mientras hermosas doncellas escancian
el divino hidromiel.

Las pieles se aprietan y las llamas rugen,
la nieve se acerca al país de vikingos.
Los hombres felices conviven
en medio de sanas orgías
hasta que suena el cuerno de alarma:
su cruel enemigo sureño
ha venido a quemar casas
como pirata cobarde que es.

Se preparan las armas:
desde largas espadas hasta hachas dobles.
Los caballos se alistan,
los toros del mar reciben a sus tripulantes.
Después de un periodo de frío
la sangre encuentra calor
en el combate de lobos.

El campo, cubierto desde la costa
hasta el bosque oscuro
con agua teñida de rojo,
las naves flotando sin ojos azules,
heridas, sin miembros,
con el rubio cabello y el metal incrustado.
La venganza está hecha y ahora se van.

9 de agosto de 2006

LOS DIOSES TRABAJAN

Las
flores
nacen
como
montes
y aves;
son
sólo
pocas
pero
todas
van

arriba.
Por cada
seca hoja
hay tres
que traen
belleza.
Ya cantan
los pájaros
divinos
al sol
oculto
por nubes;

es más fácil
mirar cielo
sin ver tierra.
Mejor vive
ciego el topo,
al cavar,
y no el búho
que nocturno
ve a su presa,
la devora,
permanece
hasta el alba,

pero el crepúsculo
lo ahuyenta
con su manto rojo.
Y llama al agua,
al fuego, al viento
a formar vida.
Los verdes vuelven,
los cielos lloran,
ya nace el hijo:
el indio viene
alegre sin
el canto de ave.

Cuanto más gastado,
se ve el hombre solo.
Mas el Dios regresa
cumpliendo promesas
hechas siglos antes:
trae consigo caos.
Otro día avanza,
se lleva éste todo:
temblará la nieve,
morirá el dolor,
nacerá la vida…
¡No ven que ya llueve!

Ya los valles se inundan
por el brazo extendido:
es Tláloc que trabaja.
Cada árbol lo saluda,
se parte cada grano
y un tallo salir deja.
Se acerca la Serpiente,
fecunda el suelo arado,
proceso que repite
hoy, mañana, por siempre.
El mundo se llenó
de Dioses no acabados:

alumbra el día Tonáltzin,
se roba almas Coatlicue
que lleva a Mictlantecuhtli
(viejo y sabio de sobre es).
No falta la sangre roja,
Huitzilopochtli guerrero;
pero falta Quetzalcóatl,
fecundo al amor, la flor,
fecundo al odio, dolor,
y la luna, las estrellas,
el árbol (Ceiba), el maíz,
y lo que vendrá después…

¡Agua, más agua por favor!
Envía lluvia, señor Tláloc,
porque los Ciervos agonizan,
también desespera el Jaguar.
Manda a tus hijos Xochiquetzal,
Tlazolteotl, une a los hombres:
que comience el baile en las plazas,
que principie el ciclo de nuevo,
que el trueno con un grito cubra
los campos y muestre el poder
de los divinos seres vivos;
que se escuche el canto de amor.

Renace el color de vida, aroma
bendito traído de los cielos,
renace en capullos finos
que alimentan el verdoso suelo,
pues hoy que es hermosa primavera
los Dioses trabajan amando la
tierra que da cobijo a sus hijos,
aquellas creaciones hechas con
prolongado suspiro luego
de destruir y crear todo nuevo;
hechas con el propósito único
de adorarlos e inferiores ser.

Tiempo de canto y danza comenzados,
tiempo atrapado en la eterna flor bella;
los frío se han marchado con apuro.
Termina el canto, guerra que comienza:
corren los Jaguares con sus armas listas
–hacen temblar el suelo con pisadas-
y gran cantidad de Águilas los sigue.
Vuelan los escudos, la sangre brota,
los cuerpos se arrastran amarrados,
morirán al siguiente día bajo
un puñal que destroce el corazón:
no debe parar la lluvia abundante

o la vida acabará con rapidez.
Mas el cielo muestra una fugaz estrella
unida al sangrante sol crepuscular.
Intimida a los hombres: miran arriba,
ven el horizonte del mar con sorpresa:
¡a lo lejos estás, flota de navíos!
La tierra se estremece sola al llamado
que nace de los Padres Nuevos con
tremendos soplidos en el caracol.
¡Entonces ya estaban separados, hijos
de los dioses de naturalezas todas,
separados ya tras las Guerras Florales!

Eran los hijos esparcidos por la tierra
los habitantes de magníficas ciudades:
señores de Texcoco, amos de Tenochtitlan,
guerreros tlaxcaltecas, sabios de Cholula;
vivían en Huejotzingo, hasta Cempoala;
eran todos nacidos del maíz sembrado…
La espiga de fuego se fue causando gran
espanto en las gentes: fatal destino esperan.
Presagios siete luego hubo: fuego en el templo,
rayo en el jacal, tres líneas hechas lumbre,
un borbotear de agua seguida del grito
desesperado de una mujer, mala el ave,

aún más los deformes hombres; todo vieron.
La sangre corrió exigida por los “dioses” para
mantener de los hombres el cariño y no ser
olvidados después que muera el mundo, su mundo.
Entonces llegaron hombres blancos en sus “torres”,
traían grandes “ciervos” y de fuego cañones;
venían de oriente vestidos con pesado hierro.
Fueron tratados como merecían los Grandes,
se les dio regalos sólo para acrecentar
una ambición naciente: muy prestos avanzaron
a la capital. ¡Oh, cuántas vidas se perdieron!,
aunque también de ellos perecieron los soldados.

Es la fiesta del Dios y se danza, viene la muerte:
los brazos mutilados, la pared pintada en rojo,
los cañones despedazan, los sesos en el piso…
Primero se retiran y después comienza el sitio.
Los gritos de mujeres; calles despobladas quedan.
Se dio la conquista del pueblo todo, nada hicieron
los dioses, nada pudieron contra ese gran poder:
aquellos que trajeron nuevas formas de vivir:
enseñaron su alfabeto, su religión. Mataron
cuantos no les parecían; ya no hubo alguna imagen.
Entonces los divinos trataron de recobrar
los sacrificios y altares hechos por los humanos.

Y
aún
continúan
luchando por
eso que fue suyo,
por tener templos nuevos,
para escuchar las plegarias
y ver a los hombres danzar.
Hoy mueven la tierra destruyendo
lo que poseen sus hijos: queman bosques,
inundan casas, oscurecen el cielo,
los sembradíos secan; esto por querer
recuperar todo otra vez. ¡Pobres!, todavía
no saben que fueron remplazados por una cruz.

Este texto es el resumen de un proyecto mayor en el que estoy trabajando, pido paciencia pues el trabajo no sólo es extenso, sino que requiere de una profunda investigación. Espero con ansías el momento de tenerlo listo para darlo a conocer.

3 de agosto de 2006

A LA SIRENA QUE NO CUMPLIÓ SU COMETIDO

Amar es reconstruir, cuando te alejas,
tus pasos, tus silencios, tus palabras,
y pretender seguir tu pensamiento
cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas.

XAVIER VILLAURRUTIA


El gusto por una mujer no se compara con el dolor del alma,
porque es éste producto del amor
y aquél… se trata sólo de una mujer.
¿Y cómo definir lo que yo siento
cuando confuso veo al otro lado del cristal?
No defino, aunque interior conservo la respuesta.
Mas conócela tú -¡Sirena de mi muerte!-
y dime pronto cuál será mi fin.


Un comienzo nada es sin un final
y lo último es lo que primero digo:
tu mirada, mi desmayo mental.

Yo con la suerte de no hablarte vivo,
con llanto matutino de existir,
de saberme tan sólo si te miro,

porque ser algo es imposible sin
tener amor. Y cómo quieres que obre
si he renunciado ya ha todo por ti:

llamé a cada demonio por su nombre
para alejar mi carne de las llamas,
para entrar al inframundo, muerto orbe.

Pero siempre te perdí, abrazada
con firmeza al oscuro lado mío,
oscuro cuando no mantiene calma

el viejo mundo interno no preciso.
¡Doliente veo la desgracia activa
que desgarra mi mente de zafiro!

Entérate ahora de este mi pensar
porque cada uno filosofa diferente.
Y si escribo y no comprendes
nada vale entonces tanto comparar,
¡audaz flecha punzante que destruyes al contacto!
Atención pido a mi pobre narración,
no porque sea triste y lastimera,
sino por ser y hacerme lo que soy:

Yo no nací con blanca luz de día,
sino con luz venida de los astros
cuando una semana de noviembre iba.

Me glorío a los hombres de ser raro
porque la luna me estrechó primero,
después fue el frío quien me dio el abrazo,

para, a lo poco, continuar el viento,
el torbellino, el agua, la maldad…
hasta faltar solamente el cruel fuego.

Así con todo tuve que luchar
sin nadie en compañía que me guarde
del mal causado por la humanidad.

Y en tenaz duelo sin poder armarme
–donde yo soy el único que pierde-,
contra el calor, ¡¿hay alguien que me salve?!

Busqué la soledad al desprenderme,
incluso ayer me vi roto en mil piezas…
Nunca gocé paz hasta conocerte.

Mas no vayámonos por otro tema,
aunque importante sea lo anterior,
ya que aquello ocurría sin sospechas.

Por eso es la noche una adoración,
no una noche vista por artistas,
sino más bella y llena de sabor.

Lo blanco para mí es la negra vida:
nos vemos reales cuando el sol se oculta,
en la noche no existe hipocresía:

somos seres ¡Despierten de sus tumbas!
¿Por qué fingir bajo el calor de luz?
Responde, no me prives de una cura.

Al frío lo amo, al agua quiero, y tú,
como sirena, estás cantando muerte ,
la misma que conservas en baúl.

Veo mi mundo fuera (diferente)
de los otros… Este pueblo me da asco.
¿Acaso observa lo más evidente?

¿Qué respuesta doy a mis preguntas?
¿Qué acción ejerzo frente a mis conflictos?
No hay término que me mantenga estable.
No hay, porque son medios distintos.
“Comienzo a perder mis esperanzas, comienzo a morir…
Comienzo a odiarte, o tal vez a amarte”...
No es así.

Y son muchas palabras las que trago,
incluidas cuantas pude concebir;
todas ellas historias que no acabo.

No es igual pensarte a verme morir,
pero ningún intento me condujo
a verter cuantiosas gotas por ti.

Miras cuanto te rodea como tuyo,
pero no posees nada de verdad;
ante lo cual yo río y yo no escucho,

porque hacerlo sería el aceptar
todas las cosas que no quiero ver:
tu orgullo, tu arrogancia y vanidad.

¡Divina sirena inconforme! Ves
que no soy un idiota corrompido;
observa dentro de mi mundo ¡VEN!

No por ser tu una ninfa y yo un marino
me extravíe en terrible mar de fuego.
¡Ya quiéreme, o mejor dame dos tiros!

Y es que yo no soy otro Odiseo
que arriesga todo por el canto de tus ojos,
ni tampoco aquél que implora al cielo por oír tu voz.
No soy yo quien ruega ni se hinca ante ti.
Antes bien soy el que mira ajeno
el trabajo de los otros sin sentir pesar.
Me veo firme. Me veo ausente.
Me veo libre, lleno de sueños.
No estoy muerto aunque tampoco vivo.
Más bien vivo ya estando muerto.

30 de julio de 2006

AUSENCIA

Imaginar la vida sin amor
es pretender existir en el vacío, sin razón,
y pretender a la vez ser dos almas
significa decir mentiras altas
aunque de ello dependa la armonía…
Ilumino mi vista con un pobre farol.

Imaginar el río desbordado
es verme observando tu retrato,
es caminar creyendo que vuelo
y despertar perdido en el desierto…
Me detengo al asfixiarme,
así regreso al pasado lejano.

El espacio limpia las cenizas
pero mi cuerpo no reacciona, sólo mira:
veo la flor, veo al cristal;
la ausencia presente se burla más.
Necesito no pensar en fuego
aunque está a mis pies la leña en pira.

Evoco el aire que solía respirar,
retengo una comedia banal
que provoca morir con lentitud.
Me envuelve la materia azul
pero no me trae viento nuevo
libre de tiempo, continuo en paz.

Imaginar que no te haz ido
me hace pensar en cómo aún vivo;
en que soy un idiota infeliz
creyendo todo lo bastante baladí.
Imaginar, al fin, mi ahogo
es negar esto que te he escrito.

29 de julio de 2006

DEPRESIÓN

Las nubes cubren un cielo,
se van, se quedan;
gris espacio recubierto de estrellas.
lloro hoy y nadie mira el llanto.

Me pierdo solo cuando permanezco en melancolía.
¿Y por qué llorar si ya aclara el día?
Mal acompañante la tristeza banal
y el viento helado que nos cubre,
nos lleva.
¿Qué pensarás de mí, tú,
amiga que siempre estás,
si no repongo mis ojos?

Y la lluvia se intensifica,
mis piernas tiemblan asustadas
mientras recorro los pasillos
de mezclilla mal planchados.

¡Ve!
Ya de nada sirve limpiar mi rostro
porque manchado queda por la eternidad
de mis rojas lágrimas que no evado;
de aquel mísero recuerdo que evoco lento.

Siento la agitación en las manos,
siento temblar al corazón.
Una espina se endereza y cava la piel seca
para traspasar mi olvidado pecho con dolor agudo,
trayectoria recta que describe.
El llanto me ensordece, el cielo me destruye...
¡Detén la mano asesina! Detén mejor el pulso.
Un frío grito nos envuelve y...

Levanto la mirada buscando recordar.
Pequeñas perlas permanecen en mi regazo.
¿Qué valor encontraré en la muerte
si a nada me enfrento en vida?
¿Qué será de mí, desgracia atolondrada,
al dormir bajo la tierra?
¿Qué será de ti, esperanza agonizante,
si te llevo conmigo?

CRÓNICAS TOLUQUEÑAS

I

No soy un hombre preocupado por el mundo,
soy una persona temerosa de su sociedad.
Al momento no conozco a otro como yo,
en realidad apenas entiendo mi interior,
sin embargo, confío en la mente que me guía,
que me deja sentir la esencia máxima del universo.

El Tiempo me descubre los caminos,
yo no puedo seguir todos,
menos traspasar sus umbrales:
mejor sería permanecer parado.
Pero la Fuerza que me impulsa,
la que me hace continuar,
aquella invisible sensación de avanzar,
me lleva sin rumbo:
me hace cruzar el campo desnudo.

No soy un hombre preocupado por los suyos,
soy una persona egoísta
que intenta abrir su propia puerta…
aunque después otros salgan por ella sin dificultades.

23 de julio de 2006

ALCATRAZ

Te sientas sobre almohadones
con tu ropaje de lino
y los peplos relucientes
aderidos a tu piel.
Te sientas y gozas,
con la alegría de un colibrí,
al vernos perdidos entre hierbas
y basura.

La Luna deslizante entre cortinas
recorre el manto evanescente
para colocarse en medio de la noche
junto al caliz del que bebo,
trago amargo de polutas palabras.

Tu cutis más blanco que el brillo
nocturno de cielo,
más fino que la seda,
delicado y tierno hasta el hartazgo.

Las notas se expanden
por la atmósfera
para las luciérnagas bailarinas.
Un paso, una luz,
intentan atraerte hasta sus alas.

Grandes ojos negros,
más negros que el abismo que nos debora,
van mirando uno a uno
cada atrevimiento y se divierten.

Y estás tú, vestida de verde,
sentada, observando, riéndote
de los idiotas que no te tendrán.
Y estoy yo, oculto detras de las almohadas,
escribiendo cada detalle tuyo...
es lo único que puedo hacer.

17 de julio de 2006

CUENTOS DESESPERADOS

CUENTO XI


He vuelto. Dos meses de ausencia bastan para desesperar a cualquiera. He extrañado cada palabra, por tonta que sea, pronunciada por él para alegrarme, para compartir, para demostrarme cuánto me quiere y cuán cobarde es al no decírmelo. Lo aceptaría felizmente, pero necesito escucharlo de su voz.

Estoy sentado en la banca, otra vez, y mis ojos hurgan en el aire que ha sido testigo de mi desdicha. Cuando pude tenerlo todo tenté contra el destino y dejé escapar la oportunidad de mi vida viendo cómo el aire se la llevaba con esa levedad que lo caracteriza. Estoy sentado escrutando la atmósfera que me rodea por si vuelve otra vez, por si el destino se apiada de mí concediéndome una segunda oportunidad.
Solté el timón y las amarras en medio de la tormenta, mi barco navegó por días a la deriva de mi valor y el puerto se llenó de miedo y las calles se anegaron de arrepentimiento.
He vuelto, pero la cobardía sigue imperando aún después de tanto tiempo. Partí de nuevo para recorrer el mundo en busca del muelle donde a atracado ella. Recorrí las costas hasta encontrarla. Cuando la tuve al lado no pude hablar y permití que se fuera.
Desde hace dos meses me siento en la misma banca donde la vi aquel día, soy una presa de mi desesperación y del odio por la falta de coraje. Escucho al aire tratando de percibir su llamado y me doy cuenta de mi error. No tengo fuerza para actuar. Ha pasado mucho tiempo y tengo miedo de haberme perdido ya. Es momento de marcharme.

El silencio es opresivo, asfixiante. Ahora entiendo que soy yo la que debe hablar: él es el marino, yo la capitana. Soplo al viento su nombre esperando lo oiga. ¿Por qué nunca pudimos entendernos? Tal vez porque nunca supimos escuchar nuestro latidos. Pero todo cambiará: no más espera, no más sufrir, no más desesperación. He regresado para terminar nuestro ciclo, nuestra historia. Díganle que he vuelto.

Dedicado a la memoria de una gran Dama.

15 de julio de 2006

DESANGRAMIENTO

Salva en la noche la vida,
pierde en el día la razón;
la voz del profeta resuena
en la mente vacía
del ciervo pagano.

Los ritos que pide la fe
destruyen los momentos de juego:
a fuerza de espadas
el séptimo día es venerado.

El hombre humilde
que carece de pan,
ese debe MORIR.
El que cuestiona a la fe
que le quita el dinero,
ese debe MORIR.
Los hombres "malvados",
herejes malditos,
a ellos la muerte aguarda.

Mujeres hermosas
que el recato guardaron
cuando el sacedote pedía
para su salvación las caricias,
ellas deben MORIR.

En la hoguera,
en el árbol,
brujas y herejes,
pilares de gente pagana,
levantan el rostro
al cielo pidiendo perdón...
o preguntan ¿por qué?

Los pastores cuidan su rebaño
saliendo en la noche a matar
fieros lobos.
El rocío de la espada
cubre los campos de fieles.

El Alimento de Fénrir
emerge del mundo de Nídhogg
y muestra en el suelo
los cuerpos maltrechos:
hermanos de todos,
hijos de nadie.

¡Ha muerto el pueblo del Dios!
o fue asesinado por sus dirigentes:
la codicia del hombre
por el oro de Rin
causó la ignominia en la Tierra.

El rey benevolente,
leal a sus subditos,
combate una fe
que le arrebata lo suyo.

14 de julio de 2006

EL YERMO

Cae la lluvia de plumas cortantes;
cae en la noche con gotas de acero;
cae y mata las milpas desnudas
dejando los cuerpos acribillados;
cae derrumbando los montes de tierra;
cae desde el cielo nublado por lágrimas.

Cae la lluvia mortal de plumas cortantes
mientras las tropas avanzan mirando el suelo,
las hojas de lirios en manos dudosas
son buitres esperando el cadáver.
Corren y saltan entre los matorrales
protegiéndose con maderos tallados;
esperan que la aurora se vaya al occidente.

Cae la noche con gotas de acero
que reflejan la luz de las llamas;
se escurren entre los traslúcidos ríos
para llegar a su objetivo móvil.
Van como serpientes discretas en el aire
silbando el canto de muerte.

Cae y mata a las milpas desnudas
que no pudieron protegerse a tiempo,
esparce su veneno rojo por la tierra
sin importarle dejar carroña herida.
Se regocija, la lluvia de gansos de la batalla,
dejando los cuerpos acribillados.

Cae derrumbando los montes de tierra
que suspiran mientras muerden el polvo,
sus cortezas no detienen el torrente,
sin embargo continún su trayecto
llevados por el deseo de vencerles,
pero siguen cayendo más hombres.

Cae desde el cielo nublado por lágimas
al ver el rebaño tan cerca.
Y el viento se lleva las nubes
para que las hojas se batan en la arena.
Luego el campo se llena con el trigo de los lobos
que los cisnes sangrientos comerán.

12 de julio de 2006

LA VISIÓN DE BRAGI

Quizá los campos reverdezcan
y la cebada vuelva crecer.
Allí, donde el golpe ardió más,
las casas lamentaron su suerte
y al cielo elevaron las plegarias negras
que el viento fácil disipó.

Quizá los árboles olviden
y su fruto alimente a las hordas.
En el suelo los troncos partidos,
gastados, con sogas, con hierro,
se quejan del golpe de espadas,
el choque de tronos,
la canción del difunto,
el festín de los lobos;
la manzana dejó de ser fruto prohibido,
prohibido al lacayo ceñir la corona.

Quizá los ríos dejen sus llanto
y la tierra del cisne se llene de oro
en vez de sangre y mentiras.
El Rin brilla para no ver los cuerpos en tierra.
En balde la muerte de Regin,
de Fáfnir, de Sígurd:
el fuego del mar queda perdido para siempre.

Quizá el mar de animales sea fecundado
cuando llegue el crecimiento de hombres:
la nieve apenas puede cubrir el estrago causado.
El fuego se apaga para no ver
la cosecha de cuervos.

Quizá la nave porta música y libros del norte
donde tiene su casa el escaldo
que borra de la memoria
todo juicio emitido por verdaderos paganos:
bárbaro aquél que vive de otros,
no quien procura la vida de su familia.

Quizá la hermana del luna...
sí, quizá algún día alumbre
al pueblo forjado en sapiencia
y relegue a los hijos del yunque.
Quizá el guerrero esgrime retórica,
esa retórica ampliamente negada
por hombres pontífices
portadores de la Verdad.

Quizá, lo quiera así Odín,
nos regocijemos en el lecho de Freya,
bebiendo hidromiel servido
por hermosísimas valkirias
y hagamos pactos de sangre
con los que ya son nuestros hermanos.

10 de julio de 2006

CUENTOS DESESPERADOS

CUENTO X


Caminé por las calles durante casi una hora, exactamente el tiempo que ha durado nuestra conversación; ¡dos horas pensando en ti!, ¿te das cuenta? No entiendo cómo te atreves a decir que no soy digno de merecer amor cuando no hago otra cosa más que amar. Hay muchas mujeres hermosas pero sólo una ocupa mi corazón, las demás sólo deleitan la pupila, ¡nada más! No me reproches las veces que estoy con mis amigos, eso es diferente… ¡tú sabes que es distinto!, como cuando las mujeres se reúnen. Vamos, dime, ¿acaso no merezco un poco de tu aprecio, yo que tanto trabajo para dártelo todo, para ser mejor…? ¿Qué dices, quieres que me calle? ¿Qué ya van a dar las dos?... ¡Es verdad!, mi novia no tarda en llegar, será mejor ir a su encuentro… Sí, ya sé que puedo lidiar con ella sobre mi retraso, así que deja de moverte –¡maldito espejo!- para que pueda arreglarme bien. Sí, sí, yo también te quiero.

EL ROLLO


















En la tierra se erige
la torre solitaria,
cuna del esclavismo,
casa de muerte.

Son ocho sus lados,
cuatro los que gobiernan sabios guardianes
vigilando el alba y el ocaso.
Sus muros recuerdan
los días y noches de dolor
que los indios sufrieron
cuando encadenados a crueles grilletes
recibían el látigo íbero
impregnado de odio.

Hoy grita la torre:
su voz atraviesa el atlántico
buscando el consuelo
de su hermana mayor
que arrumbada aguarda en las calles sevillanas,
siempre en la eterna espera
de volver a tener su dorado brillo.

Pero aquí,
en la Tierra de Dioses,
el polvo reviste un monumento
antes orgullo de la nueva civilización.
Allí, dominando el valle
desde las faldas del cerro,
El Rollo evoca su juventud
cuando Cortés fundó Segura de la Frontera
y la Colonia empezó en Tierra Azteca.

Y sigue vigilando,
el valle, las casas, el tianguis;
el paso de almas penantes,
de esos muertos
que guardarán la Torre hasta el fin de los días


7 de julio de 2006

VINTRËZA

Por escuchar tu voz suspira el viento,
cual trinar melodioso de ave bella
que posada espera sobre el alféizar
tranquilo paso astral, nocturno cielo.

Tu figura en el lago esbelta veo,
bajo el bosque danzando cual princesa
porque acompaña al alba la primavera,
la portadora y dueña de mis miedos.

Te cubre suave corteza de nieve
mientras eterna tu alma en Mĩdheim vive;
ya recobra el valor el campo verde.

Espada en mano poderosa fuiste,
de nuevo enfrentarte los seres temen:
su conciencia, es tu voz, que los persigue.