Un aroma
Un sonido
Un reflejo
Una mentira
Una verdad
Una voz
Un pueblo
Una ciudad
Una lengua
Otra
¿Y qué?
En tiempos en que la tecnología nos carcome, este blog intenta demostrar como un poeta que sabe sobre metáforas ignora todo sobre computadoras.
4 de julio de 2009
4 de mayo de 2009
CUENTO XVIII
Poco a poco se han ido, los tres tristes tigres de tus amigos, los dichosos, los inseparables, los solitarios, los que siempre están sentados en una banca; aquellos que cada semana te estafan una comida porque sólo tú tienes dinero para darte el lujo de comer bien. Ahora que no hay quien se apropie de tu sueldo, los extrañas.
Ella se cansó de esperar y decidió acercarse. Mala idea porque terminó odiando a uno de ellos. No sé que fue, pero a punto estuvo de casarse y se arrepintió. Mal por los dos. Lo siento por ella que tan buena era. Ahora ni siquiera saluda al pasar.
Yo decidí ponerme a escribir sobre sus vidas, y me parecieron patéticas. Quemé todo –unas páginas-, y decidí no volver a intentarlo. No tienen remedio. Los cegó la soledad y se desmoronaron como las hojas que veían a diario: aunque lento, irremediablemente se fueron al fondo. Creo que con solo pensarlo me da dolor de cabeza.
Nos cité para recordar los viejos tiempos, cuando todavía los veíamos ahí sentados echando la hueva. Nadie siguió sus pasos, pero todos lo desearon. Se convirtieron en toda una leyenda del colegio: los que jamás se movían de la banca. Nadie más huevones que ellos, no sé cómo pasaron sus clases, cómo simpaticé con ellos… ni siquiera sé por qué sigo hablando si ya dos de ellos se durmieron utilizando mis hombros como almohadas, el otro nada más mira mujeres con minifalda en lugar de ponerme atención. Y tú, no vuelvas a ofrecerte para pagar la cuenta, porque estos se lo toman muy, muy en serio.
Ella se cansó de esperar y decidió acercarse. Mala idea porque terminó odiando a uno de ellos. No sé que fue, pero a punto estuvo de casarse y se arrepintió. Mal por los dos. Lo siento por ella que tan buena era. Ahora ni siquiera saluda al pasar.
Yo decidí ponerme a escribir sobre sus vidas, y me parecieron patéticas. Quemé todo –unas páginas-, y decidí no volver a intentarlo. No tienen remedio. Los cegó la soledad y se desmoronaron como las hojas que veían a diario: aunque lento, irremediablemente se fueron al fondo. Creo que con solo pensarlo me da dolor de cabeza.
Nos cité para recordar los viejos tiempos, cuando todavía los veíamos ahí sentados echando la hueva. Nadie siguió sus pasos, pero todos lo desearon. Se convirtieron en toda una leyenda del colegio: los que jamás se movían de la banca. Nadie más huevones que ellos, no sé cómo pasaron sus clases, cómo simpaticé con ellos… ni siquiera sé por qué sigo hablando si ya dos de ellos se durmieron utilizando mis hombros como almohadas, el otro nada más mira mujeres con minifalda en lugar de ponerme atención. Y tú, no vuelvas a ofrecerte para pagar la cuenta, porque estos se lo toman muy, muy en serio.
15 de abril de 2009
SEN
Gota a gota van callendo,
en la noche y en el día,
guerreros de tláloc,
espejos de insectos.
Son libres bajo las estrellas,
presos del ardiente sol.
Siempre salados,
siempre melancólicos...
siempre ausentes de mis ojos.
Son libres bajo las estrellas,
presos del ardiente sol.
Siempre salados,
siempre melancólicos...
siempre ausentes de mis ojos.
6 de abril de 2009
FIESTA PATRONAL
El 19 de marzo fue la fiesta en a población de Buenos Aires, Jopala, Pue. A esto se dedica la gente serrana para disfrutar el día.
KIYANIMA NAJSIPI
Yaktum yanima,
yakgtuy,
y yo y mis recuerdos.
Una palabra:
amor,
y los sueños y las lágrimas.
La figura con graciosa sonrisa,
los sujetos con recelosa mirada,
la montaña el escenario.
¿Para qué decir más?
Yo en la noche corriendo,
pensando en la luna, kipapa:
la serpiente que me ha mordido
porque me ama.
kiyanima lakaskin olvidar,
volver, dejar pasar la catástrofe.
No puede porque tampoco es olvidado.
Soy un hombre perdido entre montañas.
yakgtuy,
y yo y mis recuerdos.
Una palabra:
amor,
y los sueños y las lágrimas.
La figura con graciosa sonrisa,
los sujetos con recelosa mirada,
la montaña el escenario.
¿Para qué decir más?
Yo en la noche corriendo,
pensando en la luna, kipapa:
la serpiente que me ha mordido
porque me ama.
kiyanima lakaskin olvidar,
volver, dejar pasar la catástrofe.
No puede porque tampoco es olvidado.
Soy un hombre perdido entre montañas.
28 de febrero de 2009
24 de enero de 2009
MARGINACIÓN
El cielo en tormenta.
La galera naufraga.
Uno a uno van reuniéndose
los supervivientes del huracán.
Viven aislados,
esperan un nuevo vehículo que los lleve de vuelta.
Se resignan a vivir allí.
Los grandes descubridores
hacen alarde de su hallazgo
al explorar la jungla en la sierra.
El cielo explota.
Los caminos desaparecen;
los viajeros naufragan.
* * *
La noticia volverá a la primera plana
con los nuevos aventureros.
La galera naufraga.
Uno a uno van reuniéndose
los supervivientes del huracán.
Viven aislados,
esperan un nuevo vehículo que los lleve de vuelta.
Se resignan a vivir allí.
Los grandes descubridores
hacen alarde de su hallazgo
al explorar la jungla en la sierra.
El cielo explota.
Los caminos desaparecen;
los viajeros naufragan.
* * *
La noticia volverá a la primera plana
con los nuevos aventureros.
17 de enero de 2009
OPORT(O)-UNIDADES
El niño llora:
tiene hambre y desea jugar;
su cuerpo enclenque tiembla de frío
o se quema por el sol.
La joven sufre:
ansía disfrutar la vida,
conocer el mundo,
pero debe lavar la ropa,
preparar la comida;
encontrar un marido que le hijos a granel.
La madre ignora quién es.
Compra, vende, se entrega al café.
Cose la ropa, cuida a los niños…
alimenta al patrón.
El padre está ebrio,
estira la mano para comer.
Quiere más cerveza y mujeres.
Duerme en el día,
de noche las telenovelas y más jovencitas.
tiene hambre y desea jugar;
su cuerpo enclenque tiembla de frío
o se quema por el sol.
La joven sufre:
ansía disfrutar la vida,
conocer el mundo,
pero debe lavar la ropa,
preparar la comida;
encontrar un marido que le hijos a granel.
La madre ignora quién es.
Compra, vende, se entrega al café.
Cose la ropa, cuida a los niños…
alimenta al patrón.
El padre está ebrio,
estira la mano para comer.
Quiere más cerveza y mujeres.
Duerme en el día,
de noche las telenovelas y más jovencitas.
16 de enero de 2009
GLOBALIZACIÓN
En la sierra comí maíz, frijol,
calabaza y chayote.
Bebí de naranjas
y agua de manantial.
No sé cuando comencé
a desayunar “papitas y refresco”
y a mirar televisión con sky.
REMINISCENCIA
Te vi,
pálido fantasma,
y me pareciste hermosa.
Me viste,
nuevo forastero,
y me preguntaste por mi oficio.
Y te callaron mis palabras,
tu madre y los días.
Pero tus ojos aún hablan en mi mente.
pálido fantasma,
y me pareciste hermosa.
Me viste,
nuevo forastero,
y me preguntaste por mi oficio.
Y te callaron mis palabras,
tu madre y los días.
Pero tus ojos aún hablan en mi mente.
10 de enero de 2009
LA SIERRA
Tú eres montaña sobre montaña
que me aíslan y detienen,
el árbol más el árbol
que se suman a lo desconocido,
el ejército de insectos
que invade mi cuarto cada noche,
el desfile de relámpagos
que interrumpen mi sueño;
los padres y alumnos
que esperan la enseñanza.
Yo soy el maestro de mirada melancólica
que anhela el suelo del valle,
yo el alumno que escucha y aprende,
que opina y suspira,
yo el hombre solitario
que se encierra y recuerda;
yo el fantasma que vino a morir
y se perdió en las nubes.
Lluvia y trueno, roca y tierra,
retumban en mi cabeza
cual tambores hasta apagarse el sonido
de la verdad y el consuelo:
que falta mucho para amoldarnos.
que me aíslan y detienen,
el árbol más el árbol
que se suman a lo desconocido,
el ejército de insectos
que invade mi cuarto cada noche,
el desfile de relámpagos
que interrumpen mi sueño;
los padres y alumnos
que esperan la enseñanza.
Yo soy el maestro de mirada melancólica
que anhela el suelo del valle,
yo el alumno que escucha y aprende,
que opina y suspira,
yo el hombre solitario
que se encierra y recuerda;
yo el fantasma que vino a morir
y se perdió en las nubes.
Lluvia y trueno, roca y tierra,
retumban en mi cabeza
cual tambores hasta apagarse el sonido
de la verdad y el consuelo:
que falta mucho para amoldarnos.
4 de enero de 2009
ÁFRICA SERRANA
Continente olvidado,
ciudad cerrada;
limítrofe con la desgracia,
con la desidia y la pereza;
vecina del infierno
(infierno mismo somos),
del abismo interminable,
de la noche concertista.
Y eres muda, ciudad,
porque tu voz se va a pagando
como la de tu vecina suda-mericana,
que suda y olvida, suda y muere,
el buen aire ya no es suficiente:
su gente nada quiere saber, nada decir,
pues se sienten totos,
se sienten nacos,
y mejor callan.
¡Error!
Más es mi vergüenza de ignorante.
Te escondes en la montaña,
en la selva agonizante,
(otra vez cual con-ti-nente);
contigo te ríes,
conmigo te escondes,
ente dormido,
repudiada criatura.
Somos un rincón que deambula entre olas verdes.
Cinco las horas de camino,
tres los días sin paso
cuando la lluvia arrecia,
dos las semanas de encierro,
uno el año que me queda.
ciudad cerrada;
limítrofe con la desgracia,
con la desidia y la pereza;
vecina del infierno
(infierno mismo somos),
del abismo interminable,
de la noche concertista.
Y eres muda, ciudad,
porque tu voz se va a pagando
como la de tu vecina suda-mericana,
que suda y olvida, suda y muere,
el buen aire ya no es suficiente:
su gente nada quiere saber, nada decir,
pues se sienten totos,
se sienten nacos,
y mejor callan.
¡Error!
Más es mi vergüenza de ignorante.
Te escondes en la montaña,
en la selva agonizante,
(otra vez cual con-ti-nente);
contigo te ríes,
conmigo te escondes,
ente dormido,
repudiada criatura.
Somos un rincón que deambula entre olas verdes.
Cinco las horas de camino,
tres los días sin paso
cuando la lluvia arrecia,
dos las semanas de encierro,
uno el año que me queda.
FORASTERO
Están los ojos desafiantes,
soberbios, inquisidores,
que juegan, se burlan
y golpean mi coraza
en medio de tremenda guerra.
¡Cuánto los deseo!
También hay ojos tímidos,
brillantes y llenos de esperanza.
Son pozos eternamente abiertos:
miran hasta el cansancio ávidos de poseer.
Me incomodan, pero no los detesto.
Lo hay grandes y hermosos,
poseedores de veneno y vergüenza.
Están ocultos, al acecho,
en espera de que la presa sea débil.
Me agradan y están prohibidos.
Se encuentran los orgullosos,
llenos de vanidad y egolatría…
me confunden.
Y yo en medio de todo,
yo culpable,
yo deseado y deseoso,
yo víctima y verdugo,
casi arrepentido por pedirles que miraran.
soberbios, inquisidores,
que juegan, se burlan
y golpean mi coraza
en medio de tremenda guerra.
¡Cuánto los deseo!
También hay ojos tímidos,
brillantes y llenos de esperanza.
Son pozos eternamente abiertos:
miran hasta el cansancio ávidos de poseer.
Me incomodan, pero no los detesto.
Lo hay grandes y hermosos,
poseedores de veneno y vergüenza.
Están ocultos, al acecho,
en espera de que la presa sea débil.
Me agradan y están prohibidos.
Se encuentran los orgullosos,
llenos de vanidad y egolatría…
me confunden.
Y yo en medio de todo,
yo culpable,
yo deseado y deseoso,
yo víctima y verdugo,
casi arrepentido por pedirles que miraran.
4 de agosto de 2008
Cristina Rivera Garza en Puebla
2 de mayo de 2008
RENCOR
Eres una diosa entre humanos
que ríes, cantas y bailas
con ritmo sensual.
El cabello al aire,
a tu rostro se adhiere;
en tu pecho reposa.
Es guardián y guerrero
que mata con sólo rozarlo.
¡Quién fuera guardián de tu templo!
Eres lira, eres flauta.
Eres arpa mortal
que toca y mata,
que mata y condena
Eres música de otro mundo.
El vestido de seda se desprende,
recorre tu muslo con parsimonia
hasta llegar al suelo.
¡Quién fuera vestido para cubrirte,
quién suelo que tocan tus pies!
Eres elixir divino
que da vida al mortal.
Eres luz en tinieblas
que invita a gozar.
Tú eres... Tú eres...
Eres la puta
que se llevó mi dinero.
que ríes, cantas y bailas
con ritmo sensual.
El cabello al aire,
a tu rostro se adhiere;
en tu pecho reposa.
Es guardián y guerrero
que mata con sólo rozarlo.
¡Quién fuera guardián de tu templo!
Eres lira, eres flauta.
Eres arpa mortal
que toca y mata,
que mata y condena
Eres música de otro mundo.
El vestido de seda se desprende,
recorre tu muslo con parsimonia
hasta llegar al suelo.
¡Quién fuera vestido para cubrirte,
quién suelo que tocan tus pies!
Eres elixir divino
que da vida al mortal.
Eres luz en tinieblas
que invita a gozar.
Tú eres... Tú eres...
Eres la puta
que se llevó mi dinero.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
