28 de abril de 2006

MUJERES DE COLORES (I. Fuego)

ELLA


Su mirada, una estrella fugaz,
una imagen perpetua de cosas imposibles.

Llueve en la noche;
Ella deambula por el mundo,
recorre el suelo sin tocarlo,
y regresa al enjambre olvidado
para gobernar otra vez.

La tierra se estremece:
su paso ligero congela el lugar.
Suspiros sueltos,
suave movimiento al andar.
El peso final recae sobre un ser.

El viento sopla con dulzura,
el aliento emerge para preguntar.
Mil aromas desprendidos de sus miembros,
mil colores encontrados:
todo crece hasta absorber.

El fuego envuelve el sitio:
los vapores vuelan a la luz del día,
los campos reverdecen al instante,
un mar de hombres se reúne
para alcanzar un poco de calor.

Un segundo después la noche se presenta:
Ella de nuevo se ha ido.

MUJERES DE COLORES (I. Fuego)

J


La figura, por excelencia apiñonada,
camina erguida, orgullosa,
junto al colorido patio antes muerto.
Deja tras de sí un río de llamas
que atrae las miradas
atónitas por su belleza.

La soltura de su brazo,
meciéndose a cada paso que da,
hipnotiza la respiración mental
para seguir el bronceado balanceo
y fijar la vista
en la estrecha cadera con pintura
delineada en negro.

La blusa, roja, azul, morada,
la falda, blanca o negra,
y la piel de porcelana
persiguen la pupila ardiente
de sus ojos protegidos
por el cabello de obsidiana.

¡Ay, una mujer tallada a mano
siempre mirará con error
el débil sentimiento que provoca!

MUJERES DE COLORES (I. Fuego)

PÁJARO DE FUEGO


Grita mi nombre, voz escarlata,
revela el titánico secreto
que me dará libertad.

Mujer de fuego, ya descansan mis cenizas,
pero mi alma alardea dolor:
a cruel infierno la mandaste
cuando tan sólo busqué amor.

Entre sonaras llamas amarillas
veo tu imagen al burlarse de mí.
Torrencial viento intenta rescatarme,
mas tú le impides el paso
colocándote en mi mente…
Es esta mi batalla.

Protegido con largas plumas grises
atravesé el fuego, cortándolo
con la fortaleza de mis manos,
como lo hace el halcón al sumergirse
veloz por su presa inmóvil.

Ya es momento de dar el paso
a las chispas de la sombra
para penetrar tu corazón
y gozar la condena de la libertad
al ya no recordarte.

Pero allí estás, cubierta por terrible lumbre,
volviendo cual fénix
siempre con más calor,
aquello que me destruye.
Sin embargo, mi ojo aéreo percibe
a través de tu escudo ardiente
hasta saber cómo vencerte.

MUJERES DE COLORES (I. Fuego)

CAZADORA DIURNA


Te cubre el rayado vestido,
la mezclilla se adhiere a tus piernas
y el cabello sondea tu piel;
todo miro discreto al tomar la clase.

Más morena ahora,
pero entre más oscuro el color
más fogosa la mirada.
Regresas, procuras continuar sensual,
mantener el dominio
de los lobos con tu carne:
dejas a la ropa mostrar
el contorno de tus senos.

Me miras, sabes que me alejo:
de todos únicamente yo
he conseguido interesarte.
Lo entiendes, a veces lo aceptas.
Tan orgullosa como siempre
intentas atravesar la
misteriosa mente azul que guardo.

Eres brillante como la amarilla cara
del día. Soy profundo cual
abismo marino, casi negro.
El dolor te atrapa cuando me ves
caminar indiferente frente a ti.

Coqueteas, irradias calor,
te revuelves a mi vista,
pero yo, contrario a mi promesa,
ignoro lo que haces para captar mi atención,
Cazadora Diurna,
La inspiration du soleil.

MUJERES DE COLORES (I. Fuego)

DOMINADO FUEGO


Te coronas con la sonrisa dilatada
en tu trono de magma,
descansas la cabeza en una mano,
la siniestra mueve tu cabello.

Te ausentas por breves períodos
pero jamás tu gobierno cedes
a las terrestres Hadas.
A tus vasallos dejas mirar
el negro hilaje recogido;
a mí me permites exhalar
las cenizas que desprendes.

Te levantas, te acercas:
amplías tu territorio.
Tu piel morena me toca,
pretendes acabar conmigo,
someter mi reino blanco
a tu rojo impero ardiente.

Me quemas,
depositas mis restos en tu regazo.
Soy hijo del pueblo derrotado,
mi Señora de Fuego,
pero hasta los Dioses amaron a mortales.
Terminas por enamorarte de mí.

24 de marzo de 2006

EPITAFIO

Que baste reír cuando estoy muerto
no significa que estoy triste.
Si me encuentro en elmundo subterráneo
dejadme ahí que allí vivo.
Quieran los Dioses permitirme ser libre,
puedan los hombres comprender mi locura.

Retomo el tema social y político
y presumo de tremenda ignorancia:
¡no quiero saber, no quiero ser ellos!
Me encuentro con la euforia en la tumba.
Usurero de ideas que reacciona
en contra de tendencias canónicas.

Me basta escuchar la risa sobre al tierra
en lugar del golpe de lágrimas,
al fin y al cabo la muerte me da vida.
Se cansa el orbe del tiempo medido
con su diplomacia fingida
por burócratas especialistas.
¡Ay, déjenme en el suelo!,
cada lombriz es más sana
que mis propios compañeros de sangre.

Si me obligan a matar el arte,
prefiero ser yo el muerto,
muerto soy, más que vivo,
más que sueños utópicos de letrados
que nada saben de conciencia,
que nada hacen por sus hermanos.
¡Hipocresía, eso sí es morir!,
es la vacuidad de mi raza;
no lo es la locura que me invade.

Quiero que se grabe en la roca
que soy feliz por haber fallecido,
tállenlo con mis huesos enfermos
y para tinta utilicen mi sangre.
Soy poeta nocturno del vino,
por eso en la noche vuelvo a nacer.

23 de marzo de 2006

HUMANIDAD

Fui escaldo en una época anterior al tiempo
cuando la poesía era una con la naturaleza
y cada elemento se fucionaba con calma.

Y hoy, hoy que estoy viejo,
vuelvo a ver la tierra,
pero está manchada, putrefacta,
obsena, sin vida,
cómo poder escribir poesía:
ahora no tengo espíritu de aeda,
ni de juglar, ni de bardo, ni de escaldo;
me falta creatividad para ser poeta.

Serpiente emplumada,
¿acaso tus líricos se han ido?
Voy al fondo, al fondo,
donde las sombras viven,
donde habita la sierpe maldita,
para vencerla y ocupar su mundo solo.

Soy el camino intrasitable
que confunde al débil de mente,
soy cantor y traficante de mitos,
amigo invisible del tiempo mismo.
Vengan los versos a mí
y las armas tropoides
para que la batalla sea ganada
por ideas fijas e incoherentes.
¡El niflheim fue abandonado
para que los seres habitaran la tierra!

13 de marzo de 2006

Mientras cavilo el cuerpo muere (La Mente, Parte 2)

XI
(01-09-05)
Disminuye, se consume, casi ya no queda nada; abajo, la muerte. Un brillo nuevo, ¿tal ha sido el desenlace? ¿Cuál abecedario debo completar? ¡Que mil demonios me dejen tranquilo!
XII
(10-09-05)
Ya el cielo se estremece. Encontrar la calma es atormentar el interior, es atacar nuestro punto esencial. Una prueba más de valor, de coraje, de unión. Las batallas continúan, producto de lo no planeado. Más cuentas: (F>V) + (V.T)= sin respuesta; (T=F) (V)(V')= más descontrol. V-F= posible paz; T-F= armonía; V-F= banalidad; T+V+F= una mente confusa; (T)+(V+F)= la imaginación aumenta. V+T= trauma; V+F= más fuego. Conclusión: V= perpetua imagen; T= perpetua armonía; F= Perpetuo ardor; V=efímera ilusión.
XIII
(22-09-05)

El calor no se rinde y sitia el cuerpo. La tierra calma las montañas atadas a la raíz más poderosa. Remolinos que destruyen la redondez del alma. ¿Dónde está el agua? ¿Dónde mi razón, dónde la cordura que siempre tuve, lo que he sido? Los triunfos son igual a los fracasos, excepto por la voz que te aconseja.

XIV
(13-11-05)

El tiempo apremia y yo no sé entenderlo, nada hay para crear. No puedo inspirarme incluso cuando está en mi mente; me encuentro en medio del vacío, ¡qué tedioso es esto! Me dejo contagiar por las voces internas cuando la llama se aviva. Las reminiscencias regresan con sólidas imágenes jamás deseadas. ¿Será que nunca se consumirá su fuego? Y sin embargo sopla el viento.

XV
(28-11-05)

Sin valor me veo, no soy yo el mismo, pero es lo que más falta a un hombre lo que me impide terminar mi formación. No palabras, una mirada; no soy parte del sistema: el sistema es ella. ¿Qué puede existir en medio? Se nubla la mente en términos comunes, algún día dejaré salir al verdadero yo, debió ser este día.
Su impaciencia, mi derrota, su traje azul y rayas, mi odiado rojo, su voz, yo callo, se apresura, soy hielo, se esfumó...
XVI
(14-12-05)
Hoy me derroté a mí mismo, hoy acepté mi locura: soy sólo yo fuera del mundo, soy creyendo ser más. Me cuesta más encontrar la "realidad": veo mi espacio, mi mente envía imagen tras imagen, me duele. Pronto despertaré, ¿llegaré a convertirme en un autómata o entreré a lo "normal", la mentira, o a la locura como le llaman ellos, o a la locura como le llamo yo?
Me pierdo más... Tiemblo en mi interior, no puedo detenerle...
XVII
(22-01-06)
Los vientos soplan nuevamente ¿Hay que estar loco para no sentir? Si tuviera una oportunidad, sólo una... ¿Quién es, de dónde ha surgido? Ya el fuego ha muerto a la luz de la Luna. ¡Hola! ¿Puedes ver la tormenta alrededor? Cedo a la manía al tiempo que anhelo un poco de esperanza suya. ¡Un círculo, todo es un círculo?: v-f-v-t-v-f-v.
El mismo destino me aleja del agua. ¿Es un presagio? ¿Es mi muerte? Ojalá mi muerte fuera cierta ¡Calla, no puede saber tu enfermedad! Estoy bien. ¿Prefieres amor o muerte?... Si tan sólo fuera amor...
XVIII
(28-02-06)
En el tiempo continuo verso a pesar de la escacez de alimento. Una nueva encrucijada, a tres caminos, se coloca frente a mí. Ya parecen abandonarme cada uno de los elementos naturales: el fuego por fuerza había de morir, la tierra, detenida a mis pies... Y la miro de frente, peor derrota encontré en los pantanos de las alturas, sin embargo, más es el dolor que me provoca. ¿Tendré una oportunidad? ¿Podrá dejar a un lado la razón, como hice yo hace tiempo, para mirarme de forma distinta? Paciencia, amigo, mucha paciencia...
XIX
(01-03-06)
Cambio de armas, cambio de conciencia, en realidad son sólo sentimientos. Paciencia, sí, mucha paciencia, las cosas son más complicadas de lo aparente. ¡Mírate, has pensado en las consecuencias otra vez! Soy yo. Eres nada. ¿Y ella? No dejes que gobierne, no me someteré a su maravillosa presencia, lo haría si te amara, si tan sólo te demostrara un poco de afecto inquebrantable. Lo haría, pero... Eso es lo complicado, deshacerse del entrometido, ¿y su nombre? Su agraciado nombre; ella se llama... Pero la traición me envuelve.
XX
(10-03-06)
Más tarda la flor en nacer que en ser cortada. Y las sonrisas mueren presas del veneno accional de la traición. De regreso a la primitiva imagen del hombre. Sí, traición. ¿Dónde queda la amistad ahora? Corre la sombra ajena a los remolinos de la furia, se desplaza olvidando que es sombra por mandato del sol, no por la grandeza propia. ¿Y ella? ¿Dónde queda su opinión? En la belleza de sus ojos. Sus palabras ya están dichas, no nos traicionará, pero tampoco garantiza estar cerca. Por eso es viento: es libre. ¡Ay de aquel que intente capturarlo!
Nota: F=Fuego; V=Viento; T=Tierra; A=Agua.

11 de febrero de 2006

MIRADA A LA REALIDAD

El bosque vivía a salvo de la presencia humana. Normalmente, las personas solían rodearlo para llegar a la ciudad, aun cuando tuviesen prisa, y, con mayor razón, durante la noche. Lo más cerca que un humano estuvo dentro de él, fue a causa de un accidente, sin embargo, sólo por unos metros. Algunas veces, sobre todo los niños, salían de sus casas para mirar los enormes árboles que se alzaban a poca distancia de ellos; así había sido desde su fundación.

A diferencia de otras ciudades, Aldabia era muy pequeña, pero tenía una característica que la hacía muy peculiar: sus casas no tenía la misma forma de las otras. Éstas eran circulares y hexagonales en sus bases. Además de que las calles trazadas, vistas desde el aire, parecían ser los troncos, ramas y raíces de los árboles. La poca luz que en ellas había durante la noche, le daba un toque antiguo y misterioso, pero era todo lo contrario. No hacía más de cincuenta años que fue fundada. La finalidad de la ciudad era servir como sitio de descanso a los viajeros que se dirigían a la capital.

“El bosque se encontraba hechizado”. Al menos eso decían los habitantes a todo viajero que llegaba. Por las noches se veían sombras vagar sobre él. Algunas ocasiones se aparecían luces y se escuchaba un leve susurro proveniente del centro, como si alguien cantara. Y por si fuera poco, el famoso accidente había sido provocado por una rama tirada, por el mismo árbol que yacía junto, a media carretera. Definitivamente el bosque estaba encantado. Ese árbol capaz de desprenderse de sus propias ramas era la prueba de ello.

Como suele pasar cuando algo raro ocurre, las noticias acerca del bosque llegaron a la capital. Ahí analizaron detenidamente el caso. Revisaron la ubicación geográfica de Aldabia. Investigaron la fecha del accidente, estudiaron los días de aparición de las sombras y luces, con qué frecuencia se hacía, finalmente, enviaron a dos jóvenes investigadores a explorar el lugar. Adrián y Melisa se llamaban.

Sin autorización de nadie, los jóvenes se adentraron al bosque. Estaban decididos a responder todos los enigmas surgidos. Durante tres días avanzaron en el interior del boscaje sin vivir una experiencia anormal. Su afán de encontrar una respuesta les hizo descuidar sus cosas y a ellos mismos. Al cuarto día tuvieron el encuentro esperado por tanto tiempo. No fue lo que creían; víctimas del pánico, corrieron sin rumbo alguno hasta llegar a un claro, justo al centro del bosque. Olvidaron sus cosas en algún lugar. Sin mapa, brújula, alimentos ni nada, Adrián y Melisa murieron sin ser conocidos por alguien de Aldabia. Sólo se encontró su vehículo.

Al entrar al bosque, los compañeros tomaron caminos distintos. Melisa siguió una vereda mientras Adrián atravesaba las pequeñas colinas. En cuanto a la joven, ella alzaba su tienda temprano y despertaba hasta muy entrada la mañana sin preocupación alguna: jamás creyó en la leyenda de ese bosque, pero le interesaba el asunto. Adrián, por su parte, dormía muy tarde y, antes de salir el sol, se encontraba en camino, todo producto del miedo que sentía. Sólo fue allá porque había mucho dinero de por medio. Al mismo tiempo que ella corría espantada por las sombras, Adrián se alejaba de las luces y cantos del bosque hasta que ambos llegaron al claro con diferencia de segundos. Ella quería irse de ahí mientras él no tenía intención de moverse; la situación en la que se encontraban les causó la muerte.

Aldabia fue abandonada dos años después porque nadie quiso seguir cerca de aquel lugar. Mucho tiempo soportaron los “ataques” del bosque, pero éstos no eran suficientes para que la población quedara a merced de la naturaleza. El problema de todo aquello fue un error de medición: Aldabia tuvo que haber sido fundada un par de kilómetros al sur. Con ello se hubieran ahorrado cuatro horas de viaje, no hubieran tenido que soportar al bosque y, sobre todo, los habitantes del poblado hubieran podido ser grandes comerciantes. Tiempo después, el bosque fue quemado por unos bandidos que asaltaron la capital.




ÚLTIMO ALIENTO

Es el momento de
sacarlos del olvido,

de desempolvar sus tradiciones,
de contar una vez más
sus leyendas.

Aprenderemos más a conocerlos
un poco mejor y, por tanto,
a amarlos,
a respetarlos y a temerlos.

www.seresmitologicos.com


– “La Historia es un continuo devenir de guerras entre hombres, una constante se repite siempre: el poder. Los tiempos continúan con pequeñas o largas treguas, a veces parece que habrá paz perpetua, pero las batallas comienzan de nuevo…” Yo no recuerdo esa paz, la dice el libro antiguo que llevo conmigo y leo cuando puedo. No hay tranquilidad desde que nuestra lucha comenzó, hace ya muchos años, cuando las bestias aparecieron producto de algo que ignoro. Cada paso que avanzamos significa un soldado menos. ¡Si alguien detuviera esta batalla! El destino forjó con su mano diestra nuestro sacrificio…
» Nada sobrevivirá el día de mañana, no mientras “ellos” continúen de pie. Las voces se van callando cada vez más, voces de aquellos que perecen en el campo, voces que suplican por su vida sin ser escuchadas. Mil caídas están provocándose día a día, no he visto ningún levantamiento. ¡Qué pasó! Recuerdo haber visto ayer un pueblo rebosante de vida, hoy solamente existe un paisaje devastado. El viento que antes cantaba regocijado bajo esa manta tan blanca con la que solían cubrirse los gigantes hoy transporta el hedor de todo el orbe; yo sólo quiero respirar el aire de las montañas otra vez, ya me harté de oler el polvo de los muertos.
» Una gran sombra ha crecido proveniente del norte, por eso he olvidado la claridad del día y la quietud de la noche así como todo lo demás. En medio de esta lucha la noción del tiempo se ha perdido. Ya no hay Historia, sólo existen las armas y la guerra, la eterna noche y el enemigo que en ella habita y destruye; no queda nada...
» Avanzamos sin un rumbo perseguidos por la calumnia que cubrió al mundo. Después de separarnos muchos de nuestros líderes sucumbieron ante “ellos”, ahora quedamos pocos para hacer frente a esas abominaciones ¡¿Por qué han venido?!
» Continuamos luchando por la causa que sólo unos cuantos pueden evocar, pero que casi nadie conoce en verdad…


– Nada sabe nuestro guía acerca de nuestro futuro, parece no importarle. A mi lado los soldados caen traspasados por las armas del enemigo, por sus zarpas horrendas. Ya no tengo fuerza para continuar, ha sido tan larga esta batalla, ¡necesitamos comida y agua, no sangre! Hemos sido olvidados por todos. ¡Al fin! Se retiran, ¡hemos vencido! Pronto volverán con fuerzas duplicadas para destruirnos por completo, no sienten piedad por nada. Quisiera no haber nacido en este mundo cenagoso donde la oscuridad nos rodea y los muertos son nuestro alimento.
» Es momento de juntarnos, de saber cuántos han muerto esta vez y organizarnos para el siguiente combate… Nos han dicho que debemos subir la montaña, no es una buena idea, podrían emboscarnos, pero es mejor que permanecer aquí abajo mirando al cielo en busca de un halo de esperanza.


La columna de soldados arrastraba los pies conforme ascendía la pendiente. Las abolladas armaduras les pesaban a sus portadores, por lo que poco a poco iban siendo abandonas las piezas más maltratadas y aquellas que no fueran tan necesarias. Una nube de polvo se levantaba lentamente conforme la marcha apuraba el paso.
En un terreno tan agrietado era difícil avanzar con velocidad, mas el deseo por encontrarse lejos del yermo alentaba a los guerreros a proseguir. Muchos caían en el camino, pero eran dejados atrás por sus compañeros de armas: nadie quería arriesgarse a morir por ayudar a un moribundo. El trayecto era largo, les llevaría más de un día alcanzar la cima.
– Por fin esta batalla que duró tanto parece tener un momento de tranquilidad, pero aún no termina, sigue fresca la sangre del enemigo… ya no sé quién es mi verdadero enemigo. Hoy murieron la mitad de mis hombres…yo ya no quiero saber nada; únicamente siento cansancio y mucho frío, sí, un frío inmenso que incluso hace tiritar a mi alma. Ahora celebramos un triunfo temporal que nos dará tiempo de refugiarnos en las alturas, pero, como todo, en la mañana (si esta existe todavía) la victoria será relegada al olvido.
» Estoy buscando un refugio aquí, dentro de esta cueva húmeda y solitaria mientras mis hombres procuran dormir a la intemperie temerosos hasta del mismo aire. Yo jamás conocí el miedo, ni siquiera el dolor, al contrarío, la paz no sólo reinaba en mí, si no también en los que me rodeaban. Era tan apacible mi lugar de procedencia: aquellos valles llenos de vida y ese viento que nos cantaba al oído; ahora es crudo y amargo…
» Es el momento de Su Verdad, de su regreso desde que el hombre los perdió de la memoria… Hoy hay que temerlos. Ya casi no quedan combatientes, ya no tenemos sangre para derramar, tan sólo cansancio. Ese bendito cansancio que hace olvidar… No hemos tenido tregua alguna desde que la venida de esos monstruos originó la guerra.
» Pero prevalezco con pie firme porque mi orgullo no me permitirá vencerme, aunque mi espada tenga que cobrar más vidas, algunas, quizá, inocentes. No sé cuanto viajes realizo al pasado mientras la sangre cubre mi rostro. Continuo viviendo del ayer, guío a mis hombres no sé si a la victoria, sin embargo, nadie se da cuenta de que ahora soy un autómata más que lucha con el instinto de un falso guerrero. No, tal vez no pueda continuar. Tengo tanto sueño y tanto que pensar al mismo tiempo. Si en este momento uno de aquellos seres supremos llegase a mí y me atravesara con una espada no metería mi torpe mano para defenderme…

No pasaron más de dos minutos cuando el hombre transformó su suerte en dos segundos de agonía. A su mente regresaron aquellas imágenes de amor y muerte, borrosas pero inconfundibles. El aire cálido mecía las ramas con gran delicadeza mientras el general acariciaba el rostro de su dama. Gozó del amor cuando se entregó a la lujuria, que lo fundió con un beso. Supo ceder ante una caricia suave que le hizo perder el control de sus sentidos, excepto el tacto, del cual se dejó guiar. De pronto, una flecha atravesó el delicado cuerpo con una dócil pero fatal caricia, el cuerpo caía como una pluma entre sus brazos… Aquel recuerdo lo traía presente desde el momento en que ocurrió, entonces se dedicó a destruir al enemigo tras la muerte de la mujer que amaba, la única que quiso y le fue arrebatada.
– Esto es absurdo, yo lo conocí cuando era un hombre fuerte, valiente, de una fortaleza verdaderamente irrompible, indestructible… Sobre todo era un hombre cuerdo y justo, digno del cargo que desempeñaba, el día de hoy se ha convertido en un guiñapo, un muñeco de madera que ya no puede moverse más. No reconozco en él al hombre que me entregó el libro. Verlo ahí sentado dormitando, pero con la mente alerta, me hace pensar en que se ha trastornado por completo. Ya no piensa ni siquiera en combatir, solamente en acabar con todo esto de una vez… Yo lo sigo… lo sigo un tanto por admiración y otro por lástima: ha sido mi compañero de armas desde el inicio de la guerra. Empero, qué puedo decir de él si yo también estoy cansado, todos lo estamos. Necesito dormir, pero debo mantenerme alerta.
» Los soldados se colocan los yelmos y afilan las espadas esperando el momento de luchar nuevamente. El cielo truena, no es buen augurio. Parece que los dioses se fueron, estamos solos. Junto a mi compañero he querido llegar con otros grupos de humanos supervivientes, temo que seamos los últimos, él lo sabe, por eso descansa ahora después de tanto tiempo, porque será la última vez que lo haga… ¡Se acercan! Exhorto a los soldados a combatir, tan sólo la muerte nos aguarda. ¡Vamos! Acabemos con “ellos”, no dejemos ni uno solo. ¡Tomen sus armas, corten su cuello como si fuera papel…!


– Imposible es ver el regreso de la vida antigua, verdadera, llena de armonía. Temo que nuestro líder sepa nuestro fin definitivo y lo oculte. Nadie más que él conoce lo que nos acontecerá: siempre mantiene los ojos abiertos, nunca lo veo dormir. Gracias a su vigilancia pudimos vencer, a pesar de la gran cantidad de hermanos que perdimos. Aunque, desde que subimos ninguno de nosotros lo ha visto a él, debió entrar a alguna cueva de las tantas que existen.
» ¡Ya vienen! Escucho sus grotescas voces, si son palabras los rugidos provenientes de sus gargantas. Están furiosos. Saben que nos encontramos aquí arriba y vendrán a vengar la muerte de los suyos. Presiento que nos han rodeado. El segundo al mando nos ordena prepararnos para combatir. Estoy seguro de que esta vez no sobreviviremos. Tengo miedo.


– El eco de los gritos resuena por el espacio, las espadas están manchadas y continúan despedazando a las bestias. Nos hemos separado de los otros tras el choque de armas. He escuchado los gritos desesperados de mis compañeros al morir ¡Somos mortales en cuerpo pero eternos en la mente! Aunque dudo que alguien salga con vida de esto para poder recordar…


– ¡Un escudo! ¡Por favor, un escudo! Si alguien logra escapar dé aviso de nuestra muerte, no deje nuestros cuerpos a merced de la naturaleza ¡Allá vienen más! No seré el cobarde que huya. ¡Muerte! Me he cansado de vivir en la podredumbre. ¡Muerte para todos! Los gusanos están gordos por comer de nuestra carne, que se alimenten de la suya, de “ellos”. ¡Muerte al enemigo! No veré morir a más humanos. ¡Demostrémosles nuestro poder! ¿Alguien tiene un escudo? ¡Mueran todos!
» ¡Ha caído! Nuestro líder ha caído. Ya es momento de partir junto a los otros. ¡Vayamos a unírnosles!

– El pánico nos ha invadido: he visto a un guerrero volverse loco y correr golpeando a diestra y siniestra hasta ser presa de esos monstruos… no tardarán en morir los demás ¿Qué pecado cometimos?
» Mi espada se ha roto, debo dejar actuar al destino ¡Cruel vida!

El general despertó, abrió los ojos, una lágrima escapo a sus párpados, pero de inmediato la secó manchando su cara de mugre y sangre. Tomo su espada y salió nuevamente a terminar su propia batalla. Sólo entonces entendió el objetivo de su lucha: él no defendía a su raza ni a su pueblo, ya no tenía orgullo ni sentimiento alguno, únicamente deseaba su muerte para poder viajar al lado de ese ángel que le susurraba al oído que soltara la espada, volviera el rostro y descansara para siempre. No era orgullo lo que lo motivaba, sino ese inextinguible deseo de morir.
– Este es mi último esfuerzo, el último aliento antes de irme por completo. Ya no quiero matar más, estoy asqueado por ver los muertos atravesados en los caminos, mis soldados ya no pueden seguir en pie. No son los suficientes para luchar. Intenté unirme con los demás humanos, pero todos ellos ya se han reunido en el otro mundo, tan sólo quedamos nosotros. Todos tienen un gran vacío que les provoca temor, su vista se ha perdido al momento de combatir.
» ¡Oh, amada mía, a esto vine a parar! Y aún no acaba: mi fulgor deambula como lo hacían los brujos, maestros de la transformación, al ser perseguidos; y de ser una torre de cristal me he convertido en una tumba de lodo. ¿Cómo vencer lo que no se comprende con una mente tambaleante?

De repente, como un suicida, el general por fin hizo caso a aquel ser que lo contemplaba: tiró la espada y se volvió de espaldas, su cuerpo cayó lentamente al suelo con la vista en la húmeda tierra. La herida derramaba sangre pero la expresión de su mirada denotaba una paz y armonía que ya nadie podía deshacer. Había logrado su objetivo sin importarle lo demás… A su lado había quedado su fiel compañero de batallas muerto de la misma manera y portando la misma mirada…
Un soplido sordo cruzó aquel plano. Después un grupo de guardianes alados cubrió todos los cuerpos con un manto blanco de nieve: aquellos mundos ahora habían quedado ocultos y suspendidos entre la capa de hielo, a la espera de la llegada de otros tiempos más apacibles y menos contrastantes, de gente que ocupara el lugar de aquel soldado y de su valiente general.



29 de diciembre de 2005

NOCHES DE TERTULIA

Exquisitos sorbos viñeros
acompañan la lobura desatada.
Son lo hijos no queridos
en los vientos de la aurora
que desaparecen con el elíxir francés.
son la noches de tertulia
la esperanza del enamorado.

Somos encarnación de la desgracia,
los proyectos inconclusos
que al fin terminan su ciclo.

Corre la sangre en el crepúsculo,
mejor morir que caer.
Son metamorfosis caninas
en los montes de libros
aullido de dolor no deseado.
Son esas veladas noches
despertar de sentimientos.

Se inyecta en nuestras venas
la poética droga musical
cuando más amor necesitamos.

La pluma es ágil, de la mano
herramienta indispensable.
Son poetas nocturnos
en vísperas de muerte
los próximos en ser malditos.
Son la luna y un buen vino
el deseo para amar.

HECHIZO

¿Recuerda el primer día que hablamos?
Mis neuronas revoloteaban
como mariposas espantadas,
mi corazón se dilató
y la sangre almacenada
dejó mi cuerpo inmóvil.
Sólo pude preguntar tu nombre.
¡Sagrado nombre!

Y es que era un tonto,
lo sigo siendo cuando estamos cerca.
Tan perfecto en mente
pero tan imbécil en acción.
¿Cómo competir contra tu audacia
cuando el amor me embrutece,
sobre todo si el veneno no ha cedido?

Te imagino de paseo
por la bella ciudad barroca
y te describo con mis clásicas
palabras de romántico.
“Se realista” dice el cerebro,
“mejor de fantasía” argumenta el corazón.
Mi alma medieval compite en justa
contra tus modernos procedimientos
procurando alcanzar el punto intermedio.

¿Está ahí? ¿Puedes escucharme?
Necesito decir lo que siento,
demostrar mi cortesano amor,
pero el valor de caballero me abandona.

¿Recuerda ese día?
Yo era un niño
y tú un hada...
Desde entonces no dejo de pensar en ti.

Libros que he ledo

Libros que he leído

Aloysius Bertrand: Gaspar de la Noche (Prosa poética).
Amadís de Gaula (Novela).
Amy Tang: El Club de la Buena Estrella (Novela).
Antoine de Saint-exupéry: El Principito (Cuento/novela).
Carlos Fuentes: Gringo viejo (Novela).
Aura (Novela).
Celso Román: El Imperio de las Cinco Lunas (Novela).
C. S. Lewis: Crónicas de Narnia. El Sobrino del Mago (Novela).
     Crónicas de Narnia. El León, la Bruja y el Armario (Novela).
David Day: Enciclopedia Tolkien Ilustrada
Douglas Niles: Dragones. Dragonlance  (Novela).
Djuna Barnes: El Bosque de la Noche (Novela).
Edda Mayor (Poesía/Epopeya).
Edgar Allan Poe: Cuentos Completos 1 (Cuento).
El Cantar de los Nibelungos (Epopeya).
Emilio Zola: La Taberna (Novela).
Enrique Serna: El Seductor de la Patria  (Novela).*
Federico Gamboa: Santa (Novela).*
Félix Lope de Vega: El Caballero de Olmedo (Teatro).
Fernando de Rojas: La Celestina (Teatro).
Fiodor M. Dostoievski: Los Hermanos Karamazov (Novela). *
Gabriel García Márquez: Cien Años de Soledad (Novela).
Gérard de Nerval: Aurelia (Novela).
G. A. Bécquer: Rimas y Leyendas  (Poesía).*
Guy de Maupassant: Bola de Sebo y otros cuentos (Cuento).
Guyot Ch. y E. Wegener: Cuentos de los Vikingos. Extraídos de las antiguas sagas.
G. K. Chesterton: EL Candor del Padre Brown (Cuento).
H. G. Wells: La Guerra de los Mundos (Novela).
H. P. Lovecraft: Los Mitos de Cthulu (Cuento).
Henry James: Otra Vuelta de Tuerca (Novela).*
Henry R. Haggard: Las Minas del Rey Salomón (Novela).
Homero: Ilíada (Epopeya).*
Odisea (Epopeya).*
Honorato de Balzac: Eugenie Grandet (Novela).
Ignacio M. Altamirano: Clemencia (Novela).*
El Zarco (Novela).*
Navidad en las montañas (Novela).
Jack London: La Quimera de Oro (Cuento).
Jane Austen: Orgullo y Prejuicio (Novela).*
J. R. R. Tolkien: El Silmarillion (Novela).
El Hobbit (Novela).
El Señor de los Anillos 1. La comunidad del Anillo (Novela).
El Señor de los Anillos 2. Las Dos Torres (Novela).
El Señor de los Anillos 3. El Retorno del Rey (Novela).
Historia de la Tierra Media. Cuentos Perdidos I (Novela).
Historia de la Tierra Media. Cuentos Perdidos II (Novela).
Historia de la Tierra Media. Las Baladas de Beleriand (Poesía).
Jean Rabe: El Héroe Caído. La Saga de Dhamon. Dragonlance (Novela).
Jonathan Swift: Los Viajes de Gulliver (Novela).
José Hernández: Martín Fierro (Epopeya).*
José López Portillo y Rojas: La Parcela (Novela).*
José Luis Zarate: Quitzä y otros sitios (Cuento).
José Zorrilla: Don Juan Tenorio (Teatro).*
J. K. Rowling: Harry Potter y la Piedra Filosofal (Novela).
Harry Potter y la Cámara Secreta (Novela).
Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (Novela).
Harry Potter y el Cáliz de Fuego (Novela).
Harry Potter y la Orden del Fénix (Novela).
Juan Rulfo: El llano en llamas (Cuento).
Karen Wynn Constad: Tolkien. Atlas de la Tierra Media
... La Tribu de Uno (Novela)
Lazarillo de Tormes (Novela).
Libro del Caballero Zifar (Novela).
Los mejores cuentos rusos (Cuento).
Luis Zapata: El Vampiro de la Colonia Roma (Novela).
Marcel Brion: La Fiesta de la Torre de las Ánimas (Novela).
Marco Polo: Los viajes de Marco Polo (Novela).
Mario Vargas Llosa: ¿Quién mató a Palomino Molero? (Novela).
Mark Twain: Las Aventuras de Huckleberry Finn (Novela).
Michel Ende: La Historia Interminable. (Novela)
Miguel de Unamuno: La Tía Tula (Novela).
Milan Kundera: La Insoportable Levedad del Ser (Novela).
Oscar Wilde: El Príncipe Feliz y otros cuentos (Cuento).
Patricia Highsmith: El Amigo Americano (Novela).
Pedro Ángel Palou García: Casa de la Magnolia (Novela).
Pedro Antonio de Alarcón: EL Sombrero de Tres Picos (Novela).
Popol Vuh (Epopeya).
Rafael Delgado: La Calandria (Novela).*
Robert Luis Steveson: La Isla del Tesoro (Novela).
Ronald Firbank: La Flor Pisoteada (Novela).
Rubem Fonseca: El Agujero en la Pared (Cuento).
Sagas Islandesas. Saga de Odd Flechas. Saga de Hrólf Kraki (Epopeya).
Stephen Crane: El Rojo Emblema del Valor (Novela).
Tom Sharpe: Las tribulaciones de Wilt (Novela).
Umberto Eco: El nombre de la Rosa (Novela).
Úrsula K. Le Guin: Un Mago de Terramar (Novela).
La Costa más Lejana (Novela).
Walter Scott: Ivanhoe (Novela).
William Shakespeare: El rey Lear (Teatro).
El Mercader de Venecia (Teatro).
Como gustéis (Teatro).
Visión de los Vencidos (Epopeya).

Los de asterisco (*) fueron obligatorios de la escuela.

Libros en Proceso

Ambrose Bierce: Cuento d soldados y civiles (Cuento).
Benito Pérez Galdós: Miau (Novela).
Boccaccio: El Decamerón (Cuento).
El Cantar de Roldan (Epopeya).
Jaime Torres Bidet: Obra Selecta (Poesía/narrativa/ensayo)
José Joaquín Pesado: Obra Literaria I.Miscelánea (Prosa).
Obra Literaria II. Poesía (Poesía).
Juan Pablo de Ávila: Ojos de Agua (Poesía).
J. R. R. Tolkien: Historia de la Tierra Media 4. La Formación de la Tierra Media.
Poema de Mío Cid (Epopeya).
Poesía antiguo-nórdica. Antología (siglos IX-XII) (Poesía).
Poesía Nórdica
Ovidio: Las Metamorfosis (Epopeya).
Saint-John Perse: Canto a por un equinoccio y discurso de Florencia (Prosa poética).
Snorri Sturluson: Edda Menor (Prosa/Poesía).
Stendhal: Rojo y Negro (Novela).
Xavier Velasco: Diablo Guardián (Novela)
Gabriel García Márquez: El Amor en los tiempos del Cólera
Sófocle
Eurípides
Esquilo


Libros que faltan:

Alberto Fuguet: Tinta Roja (Novela).
Augusto Monterroso: Movimiento Perpetuo
Daniel Defoe: Robinson Crusoe (Novela).
Don Juan Manuel: El Conde Lucanor
E. M. Hull: La Cautiva del Sahara (Novela).
Ernest Hemingway: Adiós a las Armas (Novela).
Fernando del Paso: Noticias del Imperio (Novela).
Francisco Martín Moreno: México Negro (Novela).
Frank Herbert: Dune (Novela).
Goethe: Fausto (Novela).
Guy Gabriel Kay: Los Mosaicos de Sarantium (Novela).
Henry James: Daisy Miller y otros relatos (Novela y cuento).
Jack London: El Llamado de la Selva (Novela).
John Steinbeck: Las Uvas de la Ira (Novela).
Jorge F. Hernández: La emperatriz de Lavapiés (Novela).
Jorge Ibargüengoitia: Los Relámpagos de Agosto (Novela).
J. R. R. Tolkien: Historia de la Tierra Media. El camino Perdido (Relatos).
Historia de la Tierra Media 5. La Caída de Númenor (Relatos).
Historia de la Tierra Media 6. El Anillo de Morgoth (Relatos).
Cuentos Inconclusos (Cuento).
El Señor de los Anillos. Apéndices
La Historia del Señor de los Anillos 1. El Retorno de la Sombra (Relatos).
La Historia del Señor de los Anillos 2. La Traición de Isengard (Relatos).
La Historia del Señor de los Anillos 3. La Guerra del Anillo (Relatos).
La Historia del Señor de los Anillos 4. El fin de la Tercera Edad (Relatos).
Los Monstruos y los críticos y otros ensayos (Ensayo).
Árbol y hoja y el poema Mitopoeia. (Relatos).
Relatos
La Lengua de los Elfos (Gramática).
Tolkien. Señor de la Tierra Media (Ensayo).
El Camino a la Tierra Media (Ensayo)
Cartas (Biografía).
Tolkien. Una Biografía
Julio Verne: Cinco Semanas en Globo (Novela).
De la Tierra a la Luna (Novela).
El Faro del Fin del Mundo (Novela).
La Vuelta al Mundo en Ochenta Días (Novela).
Miguel Strogoff (Novela).
Viaje al Centro de la Tierra (Novela).
Osip Mandelshtam:  Piedra, Trisita y otros poemas  (Poesía).
Knut Hamrun: Hambre (Novela).
Pan (Novela).
Lain Banks. Pasos sobre Cristal (Novela).
Marisol Marín del Campo: Amor y Conquista (Novela).
Roger Zelazny: El Señor de la Luz (Novela).
Truman Capote: A Sangre Fría (Novela).
Úrsula K. Le Guin: Tehanu (Novela).
William King: Matatrolls (Novela).

Estoy atrapado en Fahrenheit 451, ¿5 libros que me gustaría llevar (en orden de importancia?:El Silmarillion de J. R. R. Tolkien.
Edda Mayor.
Un Mago de Terramar  de Úrsula K. Le Guin.
La Tribu de Uno de...
Dragones. Dragonlance de Douglas Niles.
Los Viajes de Gulliver de Jonathan Swift (no hay sexto malo).
El Cantar de los Nibelungos (el de pilón).

¿Alguna vez me enamore de algún personaje de ficción?:Luthien y Arwen de Tolkien
Clemencia de Altamirano

Cuentos que te han gustado muchísimo:
El Potrillo de Por Mijaíl Sholojov
Macario de Traven
Idiotas que hablan otra lengua de Fonseca
Cualquiera de Rulfo
¿El último libro que compraste fue...?:Crónicas de Narnia. El León, la Bruja y el Armario.

¿El último libro que leíste fue...?:
El imperio de la cinco lunas de Celso Roman
¿Qué libros estás leyendo?:J. R. R. Tolkien: Historia de la Tierra Media 4. La Formación de la Tierra Media.
Xavier Velasco: Diablo Guardián
Stendhal: Rojo y Negro

¿Qué libro abandonaste y después te encanto?:
El Seductor de la Patria de  Enrique Serna.
Las Baladas de Beleriand de (por supuesto) Tolkien.
¿Qué libro quisieras leer y no lo has conseguido?:
Crónicas de la Dragonlance de  Margaret Weis y Patrick Hickman
Las Tumbas de Atuan de Úrsula K. Le Guin
Cinco libros especiales para ti:El Silmarillion
La Costa más lejana
Sagas Islandesas
Poesía Nórdica
El Cantar de los Nibelungos

¿Qué libro esperas con ansias?:Mi novela o mi poemario

¿Qué libro regalarías?:Cualquiera de los clásicos, de fantasía.

¿A quién le pasas la cadena y porqué?:

Alfredo Godínez P.: http://alfredogodinezycia.blogspot.com/ Nada más por molestarle, pues me la mandó primero. Además será mi biógrafo dentro de treinta años. Jajaja.
Adrián Mellado U.: Para que se entretenga un rato en el norte, ahora que se estará aburriendo.
Ana Line G. T.: Porque como es la única prima que medio comprende mis locuras. Si tienes dudas del porqué de mis dibujos, con checar los títulos de los libros tendrás la respuesta.
Ana G. S. O. M.: Vale la pena que sepas bien qué tan locos estamos los del grupo. Además, creo que tú también lo estás. ¡Bienvenida! ¡El que entra, ya no sale!
Andrea G. C.: Qué puedo decir de la consejera (y confesora en ocasiones) que tengo. No te olvides de mi locura.
Julieta S. M.: Yo sé que ya me atrasé con la novela, pero que hacer, andas quién sabe dónde y te olvidas de drogarme con hadas y duendes. Hay que tener material para elaborarlo. ¿Olvidas que también necesito escuchar tus consejos?
Liliana L. C. (Jarocha): Porque a todo le pone ritmo y alegría. Tal vez algo bueno saque de mis demencias.
Rosa Aurora R. D.: Porque soy un hombre sin nada que hacer y me gusta compartir lo mío con la gente que aprecio.
Viridiana C. C.: Porque también anda medio loca con la palabrería sorjuanesca, puro barroco, caray. ¡Igualmente bienvenida!




CUENTOS DESESPERADOS

CUENTO I



  • ¡No mires arriba, allá está ella!
El joven no hizo caso, alzó la vista… su corazón golpeó el pecho tratando de escapar, su respiración fue obstruida, sus ojos se tornaron rojos: ella besaba a otro.
Las últimas veces que había intentado conquistar a una chica ocurrió algo similar a lo que ahora miraba con celo. Hoy parecía repeler a las mujeres, otrora estaba rodeado de ellas.
Dio la espalda a esa imagen y sus ojos captaron los rizos rubios.

  • ¡Caramba, abundan las bellezas!
Puso atención a esas palabras, siguió con la mirada aquel cuerpo hasta desaparecer en la distancia. Pensó “A ésta sí me la ligo, si no busco a otra”.
Y repitió lo mismo hasta la muerte.



CUENTO II

Estoy sentado esperando el término de las clases, hace media hora salí de la mía, me aburro… Una mujer blanca, delgada, que viste hermosos tonos azules, pasa frente a mí. Se mueve con elegancia, mira de reojo mi persona… Suspiro al fin: “Lastima que la mujer que quiero está lejos de este lugar y no sea ésta, así mi dolor disminuiría”.
Volteo al fin, se ha ido. No importa, mi espera durará un par de meses más, después… Espero que tan sólo sean dos meses.


CUENTO III

Ves al hombre echando la hueva. Se sienta en la banca, luego en el respaldo, se pone en pie. Nada lo hace cambiar. Sus amigos lo siguen en actitud. Un trío de chicas pasan, en medio una espectacular belleza se destaca.
  • ¡Uy, que cosas pasan por este colegio! ¡Cómo no hay mujeres así aquí! ¡Maldita facultad, está de la fregada! –afirma el chico lanzando golpes al aire.

  • De verdad hay que cambiar de escuela con urgencia –escuchas decir a su compañero de la izquierda.

  • Yo los apoyo –menciona el otro-. ¿Y la mascota? –agrega mirando al primero.

  • Aquí la traigo, como siempre –lo ves sacar del bolsillo un muñeco de peluche.

  • ¿No se cansan de no hacer nada? –preguntas como compañera y amiga suya.

  • No –responden al unísono-. La verdad da una hueva, pero preferible esto a estar en mi casa. Además la cosa sería más fácil si tuviéramos vieja, pero no más no.

  • Definitivamente les traeré unos letreros que digan “chico desesperado busca novia, u hombre urgido solicita mujer”.

  • Mejor tráeme a la mujer y olvídate de los carteles –te vas. Se miran los tres, alzan los hombros y se sientan… Al rato:

  • ¡Qué hueva!


CUENTO IV

Comenzó por hablarle a la mujer, le envió cartas, le escribió poemas, hasta pensó en llevarle serenata, pero nada resultó. Buscó a otra, repitió el mismo proceso. Nada.
Cuántas veces lo intentó muy pocos lo saben. Lo ciertos es que terminó por desesperarse. En ocasiones todo marchaba bien, mas de alguna manera nunca concretaba esas relaciones. En la escuela, en su casa, el cine, las tiendas, conocía gente hasta debajo de las piedras; adultos, jóvenes, hombres, mujeres… en especial mujeres. Estaba rodeado de tantos cuando salía a pasear, pero siempre su espíritu se encontraba solo. Ansiaba una compañera.
Mas llegó un día, uno de esos tantos que poca importancia tienen para nosotros, cuando terminaba su trabajo que, estando ya oscuro, con un par de billetes en sus manos, se despidió no sin antes fijar la mirada en un rostro familiar. Al salir lo vi pensativo, pregunté por su estado.

  • Todo bien –respondió secamente. Unos segundos después agregó: -tiene bonitos ojos tu prima.

Siguieron los días. Nada para él, nada para mí. Continuó con el trabajo. La invitó al cine. Entre rizas, miradas e imágenes fantásticas un par de manos se acercaron y permanecieron juntas. Dos noche más tarde, mientras buscaba imágenes medievales, la computadora indicaba el inicio de sesión. En un minuto:

  • Ya supiste.

  • No, ¿qué cosa?

  • No te ha dicho nada tu prima.

  • No, qué pasó.

  • ¡Ya somos novios!

  • ¡Ah!

Increíble, dos semanas antes aquel hombre lamentaba el rechazo de una tipa; que no era la primera vez en negarse, ya al otro compañero rechazó antes. Y hoy, ni la sala repleta de gente, ni el olor a palomitas, ni un tumulto tratando de entrar podrían darle lo que él, mi amigo, le ofrecía… Olvidemos eso.

La prima, todavía no repuesta del acto, me platicaba cómo sucedió todo, cómo había sido tan rápida su unión que aún continuaba sorprendiéndose al recordar.

Qué sigue ahora, ellos solamente lo saben.


CUENTO V

En algún Table Dance del norte:

  • No vayas a aceptar una copa con ellas, porque van a elegir la más cara. De eso se trata esto: de sacarle al cliente el mayor dinero posible.

  • ¿Y el Privado?

  • Cuesta cien. Mmmm... estás de suerte, el taquillero dice que se puede tocar. Son cien pesos por tres canciones, aprovecha, no más no te vayas a venir, mejor que sea ella. Entonces ¿te animas?... ¿Cuál eliges?... Vaya que vale la pena.

La cabra, la cabra, la p... de la cabra...


  • ¿Qué tal?

  • De lujo, pero me dio lástima la tipa, sus ojos estaban tristes, tal vez no debí hacerlo. Mejor vamonos.

  • De veras que te pasas.


CUENTO VI

“Vine a Guadalajara porque me dijeron que aquí se perdió mi cartera”.

El camión, rojo; la ropa, negra; los asientos, uno por persona. La jornada inicia en la Terminal creciente de Guadalajara. Tras un rato de duda, los jóvenes deciden tocar tierra sin saber su ubicación. Caminan.

  • ¡Ole! –dice uno de ellos al ver pasar a una tapatía-, si así está la cola cómo estará la función.

  • ¡Definitivamente hay que vivir en esta ciudad! –continúan su trayecto.

Los chicos, dispuestos a ligar; ellas, con minifaldas y playeras ajustadas. Una risita y los suspiros volaban hasta el cielo. Todo un día de reflexión y una noche de arrepentimiento.

  • ¿No crees que deberíamos hablarle a alguna hermosa chica que pase por aquí? Digo, podríamos al menos preguntarle algo para comenzar la plática.

  • Sí –añadió su compañera-, ya se están tardando.

  • Pregúntale a esa por la ruta.

  • No, pregúntale tú.

  • ¿Y yo por qué?, hazlo tú.

  • Ya decídase alguno de los dos.

  • Te toca a ti.

  • No, yo pregunté del hotel. Mejor que pregunte ella.

  • Yo no voy a hablar por ustedes... Se está alejado, y es la más guapa que he visto hasta el momento, es serio.

  • Anda, que se va.

  • No ni madres, yo no perdí la cartera. Por tu culpa andamos así, ve tú.

  • ¡Ya se fue! Será para la otra.

Lo mismo ocurrió toda la semana, al regreso, ambos se sentaron a recordar:

  • Hombres dispuestos: dos. Mujeres disponibles: pululan hasta en las alcantarillas. Hombres en acción: ni medio. Mujeres conquistadas: menos mil.

  • Conclusión: somos una vergüenza para nuestro género.

  • ¡Cállate! No digas nada... Tienes razón.


CUENTO VII

“Cuentan que una vez un sapo descansaba tranquilo en la acera. Le gustaba ver a los autos desplazarse de un lado a otro. El sapo tenía fama de sabio y todos seguían sus consejos al pie de la letra. Mas llegó un día que, viendo la carretera como siempre, el sapo dio con una rana que avanzaba con rítmicos saltos y atravesó la calle. Sin poder resistir los encantos, el sapo olvidó todo y se lanzó en persecución de la rana sin quitar la vista de sus preciosas ancas. Y cuando estaba a punto de alcanzarla... la llanta de un coche aplastó su cabeza...”

Moraleja: No pierdas la cabeza por un culo.
Proverbio Canino (licántropo)


Esa historia siempre solía ser contada por el Hombre Lobo de la escuela, sobre todo a mí que tan embobado andaba tras una Abeja.
  • Precisamente por eso –decía- porque las abejas tienen un aguijón en el trasero. Un poco de distracción y el golpe será doble.

Las semanas transcurrieron sin novedad, hasta que viajamos a la ciudad más importante del norte. El lobo no fue, pero mi amigo el Coyote me acompañó con agrado. Debo decir que la bellaza regional impactó con demasía al pobre coyote (¡y con motivo!) que sin miramientos de ningún tipo se lanzó en persecución de las mujeres que tenía al frente. Al fin y al cabo, que podía esperar de un “coyote... cojo”.
Pero por increíble que parezca, a pesar de los enormes fracasos obtenidos en su tierra, logró ganarse a una coyotita. Todavía hoy no sé lo que pasó realmente, lo que puedo decir es que a su regreso lo único que hacía era quejarse y lamentarse y desear volver a verla.

  • Anda con cuidado –le dijo el Licántropo- no sea que te pase como al sapo. Ya ves que este hombre estuvo a punto, pero lo evitó... Si se ve menso el muchacho pero no lo es.

  • No te preocupes, yo sé lo que hago.
Ese “yo sé lo que hago” se nos quedaría grabado hasta final.

Más tarde, días más, días menos, por azares del destino, o mejor dicho del trabajo, se hizo necesaria nuestra presencia en Zacatecas (donde por cierto estaría la ahora tan famosa coyotita), pero tal era nuestro estado que no había modo de trasladarnos. Sin embargo, eso no impidió al amigo vender sus cosas y comprar el pasaje.

  • Siendo tanto tu interés –le dije- y en vista de las circunstancias, te encomendamos las transacciones correspondientes. De este modo matamos dos pájaros de un tiro: tú te encuentras con ella y de paso cumples con el deber.

  • Nada más ten cuidado con lo que digas, sobre todo si a la junta se presentan los chacales esos.

  • Descuiden, todo estará bien. Mejor cuídense ustedes de la maldita hiena que de plano yo no los puede ver ni en pintura... Nos vemos hasta el próximo lunes.

  • Si nos entendemos, eso es todo. Suerte.

  • Sólo una cosa más –aseguré- ¡No te vayas a precipitar!

  • No, no lo haré.
Ese día era miércoles, así que no tuvimos inconveniente en esperar, pero el lunes siguiente el amigo no llegó, ni el martes ni el miércoles ni el resto de la semana y nadie sabía nada. Durante la noche del domingo recibí una llamada desde la Sultana del Norte que confirmó mis sospechas. Por eso al otro día lo primero que hice fue reunir al Hombre Lobo y a la mujer que casi siempre anda con nosotros. Hable con discreción pero con firmeza:

  • ¡Ya tengo noticias: nuestro amigo coyote perdió la cabeza!

  • ¿Qué? –preguntó ella desconcertada.

  • Sí –repuso el licántropo. Enseguida contó la historia del sapo. Después de tremenda carcajada habló:

  • ¡Ah! Ya entiendo. Pero, ¿dónde está?

  • Con su coyotita –respondí.
¡Oh sí, el Coyote se precipitó!, y terminó perdido en el norte por andar buscando hembra con que entretenerse. Porque aunque regresó unos días después, sólo fue para arreglar algunos asuntos y decirnos que se marchaba definitivamente a Monterrey.


Moraleja: El que es caliente donde sea se quema.
(Sobre todo si pierde la cabeza por un culo)
Proverbio Canino (Perro-lobo)

19 de diciembre de 2005

Demente Enamorado

I


Me atrapa la literatura articulada
con sus frases de locura y discreción,
de reproche aclaratorio que divaga
durante cuatro siglos y perece;
lo hace sin la aurora protectora
que vigila las acciones.

Me atrapa y embriaga,
con su néctar agridulce
de leyes, enseñanzas
y versificada narrativa.
Se mezcla con las células
y recorre mi cuerpo
impregnándolo de sangre española.

Insisto: juegan los versos
con mis labios partidos
repitiendo en la noche
con la euforia del enamorado
el nombre etéreo aprendido
de la larga lista:
me embriaga su nombre.

Escruto en la oscuridad el movimiento
venadezco de esos ojos
y la nueva sonrisa sonrojada.
Observo y me oculto,
estoy ebrio,
mi camuflaje azul me permite divagar.

Y es que me encanta ser azul,
azul en un fondo plateado,
azul oceánico, profundo,
como el de aquella Revuelta noche.
Estoy exhausto de ser parte
de la tierra y del mar,
de ser la presa del blanco color:
su presencia.

II


Descubrí el camino tecnológico,
lo encontré amargo,
y lo adoré.
Lo adoré como el niño perdido
que soy, que aborrezco.
Lo adoré mientras más lo odiaba,
sin evocar los primeros pasos,
sin imaginar el presente perfecto
como un futuro o un pretérito imperfecto;
y comencé por idolatrarle.

Fundé mi templo en sus llamados,
en golpes y sarcasmos,
en la risa –de la risa-.
Los fundé sin olvidar paganos Dioses,
¡que su ira caiga contra mí!
No renunciaré a mi fe.

Dejé brotar mi salado llanto:
probé de nuevo el sabor
de la Soledad almacenada;
mi espíritu renunció a él.
La tormenta envolvió el pensar,
se apoderó de mi sentir.

Pedí oriental consejo
basándome en longeva sabiduría.
Mis cicatrices volvieron a sangrar
destilando mis venas arrepentimiento
vintrecino o yaznámico.
Y me encerré en la fortaleza
construida con Dolor.

Pero el cerco estaba quebrado
y las hordas blanquecinas penetraron
mientras dejaba libre al sueño.
No tenía socorro que le detuviera,
sólo la balada celta pactó conmigo.

En la noche el aullido lobezco
despertó mis sentidos
e infundió valor a mi mirada:
mis facultades recobraron vida.


III


Me siento a presenciar tus reacciones,
busco lo que no debe buscarse,
escucho la ironía vivida
acomodada con delicada elegancia
para destrozarme.
Y el placer agresivo se comprende
con una mirada cómplice
que acepta futura alegrías.

Contemplo la actuación sorda
en medio de constelaciones y aves.
Soy atacado por demonios:
mis manías, mis demencias.
Los rituales forman parte en mí,
con ellos danzo cuando es Luna Llena.

Me extraigo el órgano dador de vida
y lo despedazo en honor tuyo:
algo mejor mereces
que un podrido corazón.

Tu imagen, mis facetas de locura,
y tu razón, mi búsqueda de perfección
mal lograda, ¡decepción!
¡Soy humano que ama a divinos!

La sangre zapoteca se apodera
de mi vida, no desea más víctimas
de mestizaje, y el retoño nace
producto de marítimas batallas escandinavas
con íberos vientos mexicanizados.


IV


Y me he quedado frente a ti,
frente al aliado invisible
y la pícara doncella.
Pido con canto a la Luna que te ame,
yo mismo la haría –lo haré-
con esperanza de recobrar mi corazón herido,
de remontar rápido ríos
hasta llegar al punto de origen
donde noche y día son uno,
donde ni tú ni yo somos extraños,
sino espíritus amantes
que se besan en el ocaso.

E imploro al Sol me ames,
como el infierno que desea gobernarme,
¡ámame en estado puro!
Me atrapaste con amatista aliento
y de diamante las caricias.

Aquella noche fue inicio de mi redención
que transporta los celajes de mi vida
al crepúsculo nacido en tus palabras.
Ya puedo respirarte,
lleno mis pulmones de ti;
ya veo tu figura a mi lado.

Estamos como un par de cadáveres
dispuestos en un féretro
de artimañas y adulaciones.
¡No está mi espada!
¿Dónde quedó tu poder?
Nuestra caída será perdición del mundo,
nuestra gloria,
la gloria misma tan esperada.


V


Allá brillan las llamas de ojos,
aquí descansa el cuerpo sopesado,
revestido con las plumas reales
y las escamas recogidas.
¡Despierta Jaguar nocturno
que tu fuerza necesito!
Habré de reptar oculto en la jungla.
¡Lobura!
¡Es trastorno, es vida!
¡Mi sangre pide más vino!
Despierta mujer dormida,
las lenguas inconclusas
expresan palabras tímidas.
¡Oh Crueldad mezquina que me das Miseria!,
me permites absorber demencias.

¿Mi castigo he pagado ya
o viviré con eterna maldición?
Bífido Destino, me dejas sin rumbo,
mas tú, etérea Diosa,
riges el mío con sencillo tacto;
finalmente me hinqué a tus pies.

Deliro cuando te veo junto:
¡es que nunca desperté!,
agonizo.
No deseo caer solo,
imploro el nombre
-¡bendito nombre!-:
¡Isilme, Isilme,
sálvame Isilme!
Líbrame del Infierno.

¡Oh Demencia, a ti cedí!
Es que ya estoy loco.
No importa,
agradezco haberte conocido.
¿Has despertado el sentimiento?
Se apaga la mirada:
Desciendo al abismo nebuloso.

Si merezco morir los haré contento,
mas si de ti soy digno
permíteme extasiarme de ti:
te prefiero a cualquier vida...
Quiero perderme,
pero no a tu presencia.
Y ya muero.

11 de diciembre de 2005

Recuento de la lontananza de mi vida

Parte II
Hoy, recuerdo haber caminado hace mucho por un poblado cercano a mi hogar donde el polvo desértico se mezcla con la fuerza de un río, allí viaje y me perdí, allí conocí a un ser interno de nombre Lartis que me dio cobijo y ayuda. Mucho hacía que habita al ser, pero no fue sino hasta ese momento que logro externar su pensar. Volví a donde pertenecía: al mar. Y con ayuda de la Luna y el Viento he alcanzado el extremo opuesto del sol y el firmamento.
Ayer, un joven corría en la pista sin mirar atrás: allá estaban los perdedores. Iba de un lado a otro con la agilidad de una gacela y la cautela del felino. Daba un salto y la esfera quedaba en sus manos mientras el resto de la gente buscaba en vano el objeto, después volvía a correr y lanzaba el balón directo al aro. Desde el inicio hasta el final del juego su piernas saltaban como no lo hacían otras. Sólo él logró ganarse el respeto de los contrarios...
Mañana, la letras han hecho del pensamiento las acciones y de los brazos el ejercicio. La cálidas mañanas despiertan el espíritu interno mientras Lartis deja a la imaginación ser. La noche permite a los sentidos recrearse, al fin y al cabo el cuerpo permanece estático mientras la vista recrea las imágenes de aquello que ya no puede ser.
En el tiempo atrapado en medio del ayer y del mañana que no pertene a este día me veo tal cual era. No existe una diferencia entre el pasado y el presente, pero hay algo, en los años lejanos a mi memoria, cuando mi yo interno se unió al externo, que nada puede traerlo al presente. Es posible que no vuelva a evocarlo, pero tal vez así sea mejor.