6 de mayo de 2006

MUJERES DE COLORES (III. Viento)

¡YA QUÉ!


Te esperaba acurrucado
entre mochilas, playeras y bufandas;
oculto en la sombra de esta mi ignorancia
al no saber tu color, tu presencia;
buscaba descubrir el celeste sentimiento
aprisionado en la memoria,
avasallado sentimiento verde.

Al alzar la vista hacia las nubes,
al querer buscar tu nombre,
descubrí el principio de mi fe
terminado en la atadura de tu astro,
¡atadura enferma!

¿Fue fortitua aquella unión?
¿Estás conciente, mi bella ave?
¿Será que el cisne negro se disfrazó de blanco
o el blanco ha sido víctima de engaño?
¡Ay, cruel ha sido el hechizo de tus formas,
tus palabras, las sonrisas, los silencios,
las miradas! Falsos pensamientos fueron
los míos al ver en ti el oasis espejismo.

Te esperaba descalzo,
preparado para cruzar el fuego,
escarbar las raíces de tu ausencia,
descubrir un racimo de colores…
Aún te espero.

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